MAC publica cada semana tres columnas. "Turbocrónicas" es una crónica sobre sucesos de los cuales él es testigo. "Garbanzos de a libro" trata de escritores y libros y "Figuras de la semana" es un recuento informativo semanal de las actividades de personajes de la cultura, el espectáculo y de la sociedad en general, incluidos hasta los políticos.
14 de septiembre de 2009
Cabeza humeante de zanate viejo
Ese viernes me zampé un platón de arroz chino con pollo, en el Chow Min, amigo Guillermo. Sesenta y cinco morlacos, y una horchata. Me escamotearon el menú del día. ¿Será todo a la carta? Quería ese arroz para mí nomás, y apenas terminé la mitad. Al despertar de la breve siesta, oí el pijazo de agua. En taxi llegué medio seco a la entrada del ex palacio municipal, ¡a dos cuadras del hotel! El Taller de Narrativa estuvo excelente. Mientras llegan todos, leo tres capítulos de mi “Biblia del narrador”. Limito los comentarios, uno del compa que leerá su cuento. El tiempo vuela.
En Los Comales cenamos Hernán Becerra Pino (Premio Ydalio Huerta Escalante), Joel Arzola y yo. Ellos tortas y yo la mitad de un tamalón de mole. Bebí dos cafés porque no quería perder, debido al sueño, una sesión de trabajo. Apenas la segunda de cuatro en dos días. Hice la otra en el avión. Si no hago tres o cuatro soy infeliz. Ocupé un cuarto del tercer piso del Guízar. La regadera es mil veces superior a la del Victoria, de Oaxaca. Acababa de estar ahí. Te cuesta promediar el agua caliente con la fría y cuando lo consigues y estás abajo, aleteando, sale un chisguetazo repentino de agua fría o caliente. En el Guízar no quería salir del baño. Piaba como zanate viejo.
Secándamo veía CNN, y entonces lo miré de reojo. Gigantesco y enmarcado por un limpio cielo celeste. El Tacaná. No resistí el impacto y caí de rodillas y levanté los brazos. No recé porque a mi edad “trasvergo” las dos plegarias de la primera comunión. Ese día de la comunión, confieso, huí de pinta al Tescuyuapan. Mañana sí me saco el Melate, me dije sesenta años después. Arrojé la toalla y erguí el pecho, que ya no se yergue ni al paso de las ninfetas. Varias descargas verdiazules me cruzaron de cabo a rabo.
La segunda sesión, excelente. Hernán, Arzola, Gusgús y el tacanateco rematamos en La Mesa Redonda. La botana supo mejor. Zampártela con agua mineral resulta asqueroso. Debo pedir también una coca, me enseñó Arzola, tan sólo de verlo. Buche de una y buche de otra. Urge darme de alta. Olvidé pedírselo al Tacaná. Con su energía aguantaré lo necesario.
Amanecí moqueando. Había expuesto la cabeza a la lluvia, echando humo por el tecleo y por el Taller. Bebí el Tehuacán y las aguas del imperialismo yanqui en vasos copeteados de hielo. Temí el cerco sanitario. El Tacaná volvió a salvarme.
Isabel Allende
El realismo mágico quedó atrás
La escritora chilena Isabel Allende (66 años) dijo que el realismo mágico en la literatura quedó atrás y que ignora hacia donde “estamos evolucionado”, pero sabe que “existe una generación urbana de escritores que se reencuentra”. También dijo que nunca abandonará la literatura si bien escribirá ahora un libro cada dos años y no uno por año. Cada ocho de enero empieza una novela en la cual trabaja hasta doce horas diarias, desde las seis y media de la mañana hasta que su marido le llama a cenar. Sobre sus investigaciones históricas reveló que prefiere hacerlo en novelas de la época y no en Internet o en libros de texto. Luego de “La casa de los espíritus”, dijo, su vida cambió porque antes se sentía frustrada y “atrapada en un destino mediocre”. Su obsesión ha sido desde pequeña “ser independiente, que nadie me mandara, que nadie me preguntara dónde he estado”. A la autora de 16 libros, de los que ha vendido 51 millones de ejemplares, la entrevistaron para Babelia, suplemento de El País, a propósito de su nueva novela “La isla bajo el mar”, (Plaza y Janés).
LOS GARBANZOS
Habla el ganador del Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances 2009, el poeta venezolano Rafael Cadenas (79 años): “Cualquier ideología es perversa, aunque esté guiada por la buena intención, porque separa a los seres humanos. Prefiero el sentido común, ajeno a carismas, redencionismos, a todas esas grandiosidades hipócritas, cuyos promotores nunca se han visto a sí mismos”. Lo entrevistó Claudia Posadas para Laberinto, suplemento de Milenio... El vicepresidente de Google, Vint Cerf, informó de que el acuerdo con las grandes editoriales norteamericanas permitirá vender en línea libros valiosos, para soportes electrónicos, que ya no se imprimen y de los que quedan un puñado de copias en el mundo. La empresa tiene ya escaneados 7 millones de libros... Acuse de recibo: Tinta seca, que dirige Miguel Ángel Muñoz, número 95, septiembre-octubre 2009, con firmas de Yoko Ono, Saúl Ibargoyen, Miguel Ángel Muñoz, Bernardo Ruiz, Albert Ráfols-Casamanda, José Antonio Marina, Adonis, Ana Flores Rueda, Darío Villanueva, Sofía Gamboa Duarte, Jesús F. Conde de Arriaga, Clara Sánchez, Luis Marcelo Pérez, Maria Cruz y Plinio Chain, y una entrevista con el jazzista Lee Koniktz, de Pablo Sanz.
6 de septiembre de 2009
Se venden epitafios
Por la realidad malhecha empecé a beber, querido maestro Raúl, y a escribir. Al principio fue un deseo y con el paso de los años necesidad apremiante. Escribir te aísla. Vives rodeado de tus personajes. Adecuas la realidad. Cuando consigues escribir noventa y nueve por ciento de lo planeado sientes un gozo inenarrable. Si Cara de niño decide mandar a la cárcel a los causantes cautivos, escribiría más y acaso mejor. Espero ser de los primeros para, como las bestezuelas, marcar mi territorio. Con tanto impuestos pagados exigiré “room service”.
Después de publicar mi séptimo mamotreto, “Morir de periodismo” (Axial) informo, a pedido tuyo, de que tengo casi listo un libro de relatos, cuyo título provisional, “Señoritas putas”, dudo de que sea aprobado. Le doy los penúltimos toques a mi octavo mamotreto. Ya tengo listos cincuenta por ciento del noveno y en treinta por ciento el último. Sin embargo hace un mes empecé e engendrar el que desplazará al último del décimo al undécimo sitio.
La temática es la misma. La libertad. Esa lucha del ser humano, mía en lo personal, para ser libre del todo. Imposible Así que ¿cómo sobrellevar esas cadenas invisibles aunque sujeten como si fueran reales? Será una búsqueda la vida entera. “Por fin libre”, podría ser mi divisa en la cárcel aunque sea un contrasentido, o para mi epitafio. Pero con la moda de las cremaciones, ¿dónde poner la inscripción? Le propondré a Hugo del Río un negocio de venta de urnas con mil posibles epitafios. Él está haciendo la lista de personas a quienes desea enviarles unos cuantos gramos de sus cenizas. ¿Qué tal las cenizas de veinte millones de peludos, de viejos y nuevos pobres, al jefe de la policía fiscal?
Da gusto que pienses escribir una historia de aventuras. Las leí gozoso durante la adolescencia. Para los chamacos de ahora es un imán, pero con un lenguaje moderno, de tal manera que no lo sientan ajeno. En plena época del lenguaje telegráfico el de reportero podría interesarles. Sin colesterol malo. Una aventura moderna, considero, es vivir en tu país capoteando a la llamada clase política, de derecha o de izquierda. Que el “resfrío” se convierta en “shock”, o te suelten a los furiosos perros negros de la policía fiscal. La ambición del político poderoso es la misma. El objetivo, ser nuevos ricos. Si cuando menos supieran vivir. Adolecen de equilibrio, de simetría, de sentido estético.
GARBANZOS DE A LIBRO
Eugenio Aguirre
Hidalgo, seductor y mujeriego,
reía del infierno y de los santos
El cura Miguel Hidalgo y Costilla era seductor y mujeriego y un blasfemo que se burlaba del infierno y de los santos, declaró el escritor Eugenio Aguirre (DF, 1944). Era una persona blanca, agregó, de ojos azules, alto y delgado gracias a su trabajo en el campo, lo cual echa por tierra la imagen que se tiene de él “de estampita” o de “esculturita de bronce”. El Padre de la Patria conocía a sus novias durante las presentaciones en su casa de obras de teatro Moliere y con una de ellas tuvo “dos de sus primeras hijas”. A juicio de Aguirre, Miguel Hidalgo y Costilla tuvo su parte oscura como fue que permitiera la matanza de españoles durante la Independencia, que le permitiera atrocidades al torero psicópata Joaquín Marroquín y que desoyera los consejos militares de Allende. Eugenio Aguirre acaba de publicar su novela “Hidalgo. Entre la virtud y el vicio” (Martínez Roca).
LOS GARBANZOS
La agente de escritores Carmen Balcells vaticinó que el libro electrónico le quitará el respeto que muchos le tienen a las bibliotecas y a las librerías, llegará a las aldeas, habrá más lectores y que los primeros beneficiados serán los estudiantes y los estudiosos, porque “es altamente cómodo y barato”... El mexicano Marco Lara y el español Frances Barata Villar acaban de publicar al alimón el libro “Nota (n) roja” (Debate), en cuyas páginas argumentan que la policiaca debiera llamarse página amarilla, por los datos inventados, por los adjetivos exagerados con que se redacta y por las violaciones a la ley que cometen... Ohran Pamuk, Nobel de Literatura 2006, inaugurará con una conferencia la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, del 28 de noviembre al 6 de diciembre... Acuse de recibo: “Duro de olvidar... me cae!, de Gustavo Gonzalí Mayoral, edición de autor con la ayuda del ayuntamiento de Tapachula que preside Ezequiel Orduña Morga. “Dejarse llevar por su texto gratifica”, escribe en la contraportada Enrique García Cuéllar, “y, además, reconforta, porque sabemos que no todo está perdido; nos queda nuestro pasado”. El libro “me hizo reflexionar, reír, me conmovió a ratos, me recordó mi infancia..”, escribe en el prólogo Víctor Manuel Camposeco. El libro reúne además en las solapas frases elogiosas de Omar Escamilla, Martha Vázquez Lacroix, Godofredo Rodríguez, Max Elnecavé Korish, Tana Barrientos Nettel y de MAC.
1 de septiembre de 2009
¿Nos triturará Cara de niño?
MARCOAURELIO CARBALLO
Lamento que no hayas podido venir, maestrazo Raúl. Ya será el próximo verano. La situación está canija. Los políticos de derecha ignoran cómo dorarnos la píldora. Carecen de esa mano. Paradójico. Los colegas han analizado el problema de izquierda a derecha y de arriba abajo. ¿Quién podría analizar por qué son como son, torpes? ¿Porque son mercachifles? Pocos cree que el Fondo Monetario Internacional presiona o que el Banco Mundial impone condiciones para lograr endeudarnos. Ahora se habla de cuarenta mil millones de dólares. Quedarán endeudados hasta los bisnietos.
Ajusto mi presupuesto cada semana. Aunque no sólo debes ocuparte de cobrar y de perseguir los recibos sino tener contador y declarar ¡cada mes! En otoño, debo pagar tres multas porque presenté a destiempo otras tantas declaraciones. Orgulloso del pago de impuestos, reconsideraré. No es negocio trabajar. A los empresarios les devuelven miles de millones de pesos de impuestos. Hay una nueva exacción, el redondeo. Pronto el emprendedor de los tacos de canasta pedirá el cambio para donarlo a equis causa. El redondeo sirve para obras pías ahí donde el gobierno es omiso y... les reducen los impuestos. Caminas y a cada paso te extienden volantes. Los tomo y me los encajo en la bolsa del pantalón. Terminan en la basura. Podría plancharlos y venderlos por kilo.
Estos gobiernos de derecha no guardan las formas. Y si los banqueros heredan el negocio, ¿por qué no también los líderes obreros con sus relojes de oro macizo de nuevo rico? Al encargado de las finanzas se le ve rozagante y cachetón al grado de suscitar envidias a cincuenta millones de caquécticos. No sé qué pensar de su imagen. Parece buen tipo. Hay un insecto llamado “cara de niño”, de poderosas mandíbulas. Pero cada vez que me entregan una multa por atraso en mis declaraciones levanto la careta y descubro a los siniestros Calígula, Nerón, Hitler, a mi papi.
Durante los regímenes priistas establecieron un sistema añorado por los sobrevivientes. Robaban, dicen, aunque algo goteaba hasta nosotros. Ahora roban y nadie espera nada del ratero. Si regresan frotándose las manos, ¿cómo serán los abusos tras dos sexenios de continencia? El país no tiene remedio, dicen los pesimistas. Si preguntaras, nunca he sentido la realidad hecha para pasarla no digamos de putamadre, como dicen allá en Madrid, sino para vivir inadvertido.
GARBANZOS DE A LIBRO
George Steiner
Qué leen los suicidas
El ensayista norteamericano nacido en París George Steiner (80 años) declaró que los hombres juegan con los conceptos más elevados y la filosofía analítica es una forma muy sofisticada de juego. Pero que a ningún ser humano en momento de angustia, de alegría o de éxtasis le importa un bledo la filosofía analítica. “Es los bolsillos de quienes se suicidan”, agregó, “se encuentran los libros de filósofos como Hegel o Nietzche o Marx, no los de Carnal, Hempel o Kripke”. El autor de “Después de Babel” dijo también que quizá la computadora está cambiando “las cosas”, pero las matemáticas clásicas poseen no cabe duda “una poética y existen estilos en matemáticas al igual que en la música o en la literatura”. María Teresa Meneses tradujo la entrevista publicada en La Repubblica, de Italia, para Laberinto, suplemento de Milenio.
LOS GARBANZOS
El escritor francés Pierre Michon (64 años), que acaba de publicar “Mitologías de invierno/ El emperador de occidente” (Alfabia) dijo que Faulkner y Borges tienen algo en común para él: “La capacidad de hacerme llorar como una muchacha. No sé por qué. Hay algo en ellos que me emociona hasta ese extremo”... Novedades de otoño: “Engaño”, de Philip Roth (Seix Barral); “El museo de la inocencia”, de Orhan Pamuk (Mondadori), y “El símbolo perdido”, de Dan Brown, (Planeta)... Para el Tercer virtuality literario caza de letras, la coordinación de Difusión Cultural de la UNAM lanzará su convocatoria el próximo 2 de septiembre y el registro será hasta el 14 de ese mes en (www. Literatura.unam-mx). Serán jurados Guadalupe Nettel, Alberto Chimal y Martín Solares... En la novela “Cinco balas para Manuel Acuña” (Alfaguara), César Güemes desmiente la versión oficial según la cual el poeta que escribió “Nocturno a Rosario” no se suicidó envenenado con cianuro a los 24 años sino que lo mataron... Acuse de recibo: “El Búho” número 110, agosto del 2009, que dirige René Avilés Fabila. Las firmas son de Mario Casasús, Francisco Javier Guerrero, Jorge Bravo, Luz García Martínez, Edwin Lugo, Matilde Pons, David Escobar, Guillermo Samperio, Miguel Ángel Muñoz, Marco Aurelio Ángel Lara, Patricia Zama, Víctor Manuel Camposeco, Ma. Teresa Castrillón, Cheli de Haas, Dámaso Murúa, Hugo E. Sáenz, Martha Chapa, Roberto Bravo, MAC, Por supuesto, Carlos Bracho, Miguel Bautista y una entrevista con René Avilés Fabila.
23 de agosto de 2009
Confieso que vi el partido
Ese día sentí excitado el ambiente en la urbe, como se ve la carretera a medio día, el aire vibrante sobre el asfalto. Pregunté y, cosa extraña, mis hijos respondieron. Se arrebataron la palabra para explicar la trascendencia del partido. No era para tanto, me dije. Recordé a Sándor Márai, el escritor húngaro. Aconseja en “Confesiones de un burgués” (Salamandra) tener vivencias y experiencias sin involucrarse. Hay el riesgo de terminar mal como numerosos escritores que utilizaron el pretexto de conocer la condición humana en situaciones límite. ¿Por qué no ver, sin aspavientos, la contienda que exacerbaba el xenófobo patriotismo a la mexicana?
Pero uno de mis críos tenía examen extra de química porque lo reprobaron, reivindicando la tradición paterna. El otro, que sigue la materna, debía asistir a clase en la facultad de física. Le asignaron al turno vespertino por la mala suerte paterna. Petunia estaba concentrada revisando unos papeles del fisco, cuyo chocante guía catastrofista nos intimida con un shock en lo general y a mí con tres multas en lo particular. Atento a las experiencias de mi suegra por Acapulco el primer tiempo transcurrió con el aparato sin sonido. Es decir, perdí el primer gol.
Los cronistas no se limitan a narrar el partido, advertí, bien cómodo para el segundo tiempo. Dicen al aire cómo dirigir los equipos y conocen mejor a los jugadores, con fallas y aciertos, que el entrenador, la novia y sus respectivas cabecitas blancas. Les importa un diputado el teleadicto. Gio intentó el gol tres veces con demasiadas ganas. De reojo he leído que el muchacho está enamorado de la cantante Belinda. Se trabaja mejor enamorado, dicen. Pero amar conturba. Él moría por llevarse el antebrazo a la frente, la “Gioseñal” para su chica.
El gringo aquel tumbado en el zacate y que no se dejaba ayudar parecía molesto. Los locutores, concentrados en dar cátedra, trataron el caso con indiferencia. Este villamelón debió leer el diario para enterarse de que el bribonzuelo estaba haciendo tiempo. Cuando Sabah metió el segundo gol sentí el espíritu de un fanático posesionándose de mi alma sedentaria. Si no bailé fue porque pude someterlo y porque los duros no bailan. Sándor Márai tenía razón. Pero ¿por qué se suicidó? No será que tomó la vida demasiado a pecho ¿o no quiso involucrarse en nada, como Gio con su primer amor?
GARBANZOS DE A LIBRO
Stieg Larsson
Millonarias ventas de una trilogía
de novela negra de autor sueco
Stieg Larsson (1954-2004) era un periodista y escritor sueco empeñado en escribir tres novelas negras que podrían ser cuatro, en un tiempo récord. Para ello bebía grandes cantidades de café y fumaba cigarrillo tras cigarrillo. Cuando regresaba de contratar el primer título, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, tuvo que subir a su oficina por las escaleras porque el elevador estaba descompuesto. Le dio un infarto y murió. Ese primer tomo de la serie, llamada Milenium, ha vendido 3.5 millones de ejemplares en 40 ediciones. El noviembre del 2008 salió el segundo, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” y el tercero, “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, en junio. La editora de Planeta, Silvia Sesé, informó de que podría haber un cuarto volumen terminado en 60 por ciento.
LOS GARBANZOS
Gerardo de la Torre (71 años) ganó con su novela “Nieve sobre Oaxaca” el Premio de Novela Corta Rosario Castellanos 2009, que publicará Coneculta-Chiapas. A propósito declaró: “Hay un personaje que sueña con una nevada en Oaxaca. Ése es el centro de la novela. Incidentalmente hay algunos asesinatos en cuya investigación participa el personaje, un profesor jubilado”... “Antes el malo siempre iba a prisión, como en Agatha Christie”, declaró la escritora de novela negra Donna León (Nueva Jersey, 1942). “Hoy sin embargo a menudo el malo es descubierto aunque no castigado. Los grandes no van a la cárcel, los pequeños sí”. Acaba de publicar “La otra cara de la verdad”... El escritor norteamericano Thomas Pynchon (72 años) desconcertó a sus seguidores al publicar una novela, “Vicio innato”, la historia de un detective jipi, arfgumento lineal y claro, en cuyas páginas abundan el sexo, las drogas y el rock... La escritora Bárbara Jacobs dijo que su vocación de ser médica se acabó al presenciar la primera autopsia. Regaló su estetoscopio y su bata y compró cuadernos para escribir poesía. Habló en la presentación de la revista Blanco Móvil, del segundo trimestre de este año, que dirige Eduardo Mosches... Arturo Azuela (71 años) informó de que su libro “Desde Xaulín: Historia de la ruta de Goya”, que le llevó 15 años escribir es “una de las grandes satisfacciones de mi vida, un libro de madurez”. Con ese trabajo obtuvo también su doctorado en sociología por la Universidad de Zaragoza.
16 de agosto de 2009
TURBOCRÓNICAS
Los hijos de la alegría
Al menos dejas abierta la posibilidad, maestro Filemón, cuando dices: “No estaría mal escribir mi autobiografía.” Proust escribió siete tomos de cuatrocientas páginas cada uno. Se guardan las proporciones, claro. Esa parte de tu estancia en el internado de Costa Rica, me pareció interesante con el junior padrotón bronceando su cuerpo vigoréxico. Un amigo norteño no se amilana ni ante los cuernos de chivo. Para superar cualquier complejo aconseja imaginarse en pelota al poderoso y si aún así te acompleja, dijo, visualízalo gimiendo en el excusado. Mejor ninfetas, dije, y en otras circunstancias.
¿Se habrá quedado en su “Monografía del municipio de Tapachula” nuestro maestro Manuel Elorza Flores? Entre sus papeles debe haber algo más personal, y recuperable. Escribía una columna periodística, recuerda. Tu modestia podría ser apabullante si no es porque todos tenemos nuestro corazoncito, como dijo Cervantes cuando tuvo éxito con la primera parte de “El Quijote” y soñó escribir la segunda en el Soconusco. Sin duda se imaginó echado en la hamaca, mimando el trasero, con la mano útil, de una tonalteca de piernas largas y macizas, sin vellos colochos.
Habituado a tratar con egomaniacos, tal y como son quienes teclean (periodistas o escritores), de pronto asombra el trato con un terrícola sencillo, de los cuales ya quedamos pocos, je je. Guillermo Esquinca Ballinas difundió la información de que ibas a ser abogado, a pesar de ser ya ingeniero agrícola. Él la leyó en el periódico. Me envió un correo para que te felicitara.
La opción podría ser escribir desde la óptica de cómo ve uno el mundo y opinar sobre su avance, el freno o retroceso. Además todos tenemos historias que contar. La verdad, nuestra verdad, y lo bello en la vida, le confieren el toque personal y la autenticidad que reclama cualquier texto. Digo.
El periodista Alberto Domingo se negó a escribir su autobiografía. A él le gustaba el periodismo, y el periodismo semanal. Empinando ambos el codo en la taberna, yo lo acuciaba. Tenía ganas de leerle en su prosa ondulante y mordaz las revelaciones acerca de su estancia en la casa de La Bandida, tras la barra, sirviendo tragos, y rehaciendo las canciones de la “madama”. A él le gustaba vivir la vida no contarla. Debí conformarme con escucharle trozos de su existencia. Era un “hijo de la alegría” como llaman los franceses al artista.
GARBANZOS DE A LIBRO
Leonardo Da Jandra
“La efebocracia de la literatura,
sólo carne de cañón”
El escritor Leonardo Da Jandra (58 años) declaró que el PAN es “la santa inquisición de la cultura” y que “se ha mantenido en el poder gracias a los errores de los demás, lo cual de ninguna manera puede ser una virtud”. Los gobiernos panistas, agregó, actúan con “la sordera del ignorante” y “la indiferencia del necio”. Antes, dijo, mandabas una carta a Los Pinos y te contestaban: “Gracias por participar” y ahora ni eso. Respecto a la literatura, el autor de “Huatulqueños”, dijo que se vive el tiempo “de la efebocracia”, porque hay “muchachitos” que están ganando premios antes de los 30 años cuando que antes costaba toda una trayectoria. “Publican en todos lados y no se dan cuenta de que son carne de cañón”, comentó. “No saben que van al matadero, que detrás de ellos vienen otros y que ellos no son los que importan”. Lo entrevistó Jorge Ricardo para el Reforma a propósito de la presentación de su libro de cuentos “Zoomorfías” y de “La gramática del tiempo” reedición de “Presentáneos, pretéritos y póstreros”, (Almadía).
LOS GARBANZOS
La exposición Joyas del Museo del Escritor permanecerá abierta del 11 al 23 de agosto en la Galería Torre del Reloj, en Edgar Alan Poe s/n entre Emilio Castelar y Luis G. Urbina, Parque Líncoln, en Polanco, auspiciada por la delegación Miguel Hidalgo y por la Fundación René Avilés Fabila. La ceremonia inaugural estuvo a cargo de Stasia de la Garza y Demetrio Sodi… Jorge Volpi (41 años) obtuvo el premio José Donoso que entrega la Universidad de Chile por trayectoria y que consiste en un diploma, una medalla y 20 mil dólares, después de ganar hace tres meses el Premio Debate-Casa América con su libro de ensayos “El insomnio de Bolívar”… La próxima novela de Antonio Muñoz Molina, “La noche de los tiempos” (Seix Barral), que aparecerá en noviembre, trata el tema del exilio español… Acuse de recibo: Revista de la Universidad de México, número 66, agosto del 2009, que dirige Ignacio Solares. Con las firmas de Margo Glantz, Miguel León-Portilla, Fabianne Bradu, Eduardo Milán, Salvador Elizondo, Daniel Sada, Agustín Monsreal, Alberto Blanco, Clara Bargellini, José Blanco, Federico Campbell, Timothy G. Compton, Josu Landa, Eduardo Matos, Manuel Peimbert y Alicia Quiñones. Entrevistas a Eduardo Galeano, de Guadalupe Alonso, y a Javier Sicilia, de David Huerta.
10 de agosto de 2009
Lunes 10 de agosto del 2009
Changos viejos y burras peludas
En el sur la historia no la escriben los protagonistas, sino quienes divulgan los hechos, estimado Cuauhtémoc Gálvez. Nos falta un historiador, o varios. Tenemos cronistas, pero escriben textos históricos no crónicas. Agrupados, efectúan congresos. Perciben sueldo o diplomas. Podrían reencaminarlos. Aprovechar las supuestas crónicas para los volúmenes de historia y agrupar las auténticas crónicas en volúmenes aparte.
Conocí al cronista de Cacahoatán (Soconusco), el profesor Rufino G. González López. Buen tipo. Trabajó hasta el final de sus días para mantenerse actualizado, en la medida como puede hacerlo quien vive a media cuadra de la frontera con Guatemala. Asistía al Taller de Narrativa de Tapachula. Por ahí han pasado varios “changos viejos que no aprenden maroma nueva”, dice un amigo. Don Rufino era distinto. Presentaba sus textos al análisis y a la crítica y después de corregirlos, de atender las críticas, volvía a presentarlos mejorados. Él llevaba al Taller a su nieto Cristian González Santizo, muchacho de dieciséis años con una imaginación desbordante. El cronista merece una biografía o una semblanza. Quizá el nieto la escriba. Rufino G. González López ayudaba en el oficio de escritor a quien se lo permitía. Ya sabes, hay quienes no se dejan ayudar, sobre todo en el Soconusco, de gente bravía, relajienta y mojarrera.
El dato aportado por ti, Cuau, debe de ser conocido por los nativos. El profesor Rogerio Canto Pool debió hacer mención del suceso. Pero en mi adolescencia, la fina estampa de compañeras en pleno florecimiento, de sílfide en un caso y de tetas perfectas en otro, ejercían sobre mí un atractivo por encima de fijar en la memoria la firma del tratado de límites internacionales, con la presencia del Benemérito de las Américas, en Unión “de” Juárez, y no Unión Juárez, como bien puntualizas. Nos habituamos a llamarlo así por la influencia de las burras peludas, diría Canto Pool, a quienes les da flojera incluso hablar. ¿Por qué otra razón se pondrán de moda esas frases malhechas, con la celeridad como se contagia cualquier influenza porcina o aviar? Ahí tienes: “Deja... te cuento”, posterior a “¿Qué haciendo?” Igual “referente”, la más reciente palabreja, importada de España, porque decir “el punto de referencia” les produce una güeva cósmica.
GARBANZOS DE A LIBRO
Cees Nooteboom
“Se viaja por la curiosidad
de ver cómo viven los otros”
El escritor holandés Cess Nooteboom (76 años), que ha recorrido 40 países, declaró que un verdadero viajero debe llegar a una terminal, tomar cualquier autobús y dejarse llevar. “Así habrá aventuras”, agregó, “cosas feas, cosas bellas, gente interesante, gente aburrida. Nunca se sabe. Y si puede aprender el idioma antes de viajar mucho mejor y entonces el mundo sí que será grande y diferente”. Los viajes salen de la curiosidad “de ver cómo viven los otros”. Cess Nooteboom empezó a viajar a los 17 años sin terminar la escuela, pero aprendió griego y latín y tres idiomas. Cuando la Universidad Católica de Bruselas le dio el “honoris causa”, a los 66, confió en que dejaría de tener pesadillas con el examen de matemáticas, “¡y así fue!”. Lo entrevistaron para el suplemento Babelia de El País a propósito de su nuevo libro “Lluvia roja” (Siruela).
LOS GARBANZOS
Al inaugurar la cátedra que llevará su nombre en la Universidad Veracruzana, Carlos Fuentes dijo que en los regímenes totalitarios los escritores son llevados a los campos de concentración, mientras que en los regímenes democráticos a los estudios de la televisión… Habla Juan Goitisolo: “Las novelas que me interesan se decantan más hacia la música de las palabras, la belleza del lenguaje, hacia algo que no es simplemente el argumento. Pero hay que lograr un equilibrio, y este equilibrio es en verdad complicado”. Lo entrevistó Miguel Ángel Muñoz para La Jornada Semanal… Hernán Becerra Pino obtuvo el premio de poesía “Ydalio Huerta Escalante”, que otorga el municipio de Palenque, Chiapas. Los costarricenses Herminia Alemany Valdez y Edgardo Nieves Mieles y el chiapaneco Antonio Durán Ruiz formaron parte del jurado… Bárbara Jacobs, Víctor Ronquillo, Luis Tovar, presentaron el número 111 de la revista “Blanco móvil”, que dirige Eduardo Mosches, con el tema de las enfermedades… En la Feria del Libro de Bogotá (del 12 al 23 de agosto), los escritores Sergio Pitol, Eduardo Lizalde y José Emilio Pacheco encabezarán la lista de invitados. Se llevarán 35 volúmenes de 37 autores, informó la directora de Publicaciones del CONACULTA, Laura Emilia Pacheco. Los libros que no sean vendidos se quedarán en el Centro Cultural Gabriel García Márquez del FCE, informó su director Joaquín Diez-Canedo Flores.
6 de agosto de 2009
Miércoles 6 de agosto del 2009
Los que sí tuvieron mami
El Soconusco está apenas documentado. Lo escrito por gente de fuera son ejemplos básicos. Cuando los nativos hagan lo suyo, no sobrará. Aparte de los colonizadores gringos, recuerdo al diplomático Rafael Bernal, autor de la novela “El complot mongol”. Un querido amigo me regaló “Trópico”, libro de cuentos de Bernal con personajes del Soconusco. El Indio Fernández llegó a Tapachula a zumbarse unas espumosas en La Gota de Oro, antecedente de La Mesa Redonda, cuando él rodaba una película en Tehuantepec. El Che Guevara entró por Tapachula en moto al viajar de Guatemala al DF. ¡El fusilamiento del suegro del presidente López Mateos porque huía con talegas de oro y billetes hurtados! La muerte de Chaflán en San Benito, después Puerto Madero y ahora Puerto Chiapas, gracias a la caciquil burocracia centrista.
Temas especializados para investigadores expertos, quienes saldrán pronto de las aulas. Pero cuando pregunto si ya hay carrera de historia, me ven como si preguntara por la carrera de astronauta. La figura borrosa de nuestra mártir María Herrán adquirió perfiles sólidos de heroína sólo cuando la imaginé para escribir un relato. Me pregunto, Roberto Filemón, si esos correos sobre tus carreras de ingeniero agrónomo y de abogado podrían constituir tu autobiografía o tus memorias. Dejar constancia.
Esa falta de documentación acerca del penúltimo rincón del rincón sureño del territorio nacional es generalizada en todo el país. Hace poco escribí sobre Miguel Hidalgo y Costilla. Consulté escritos farragosos, de frases retumbantes escurriendo patrioterismo mantecoso. Datos contradictorios. Miguel Hidalgo y Costilla no aparece por ningún lado con el segundo apellido, como si no hubiera tenido progenitora. Se lo puse y el corrector ¡lo borró! No era mi pretensión darlo a conocer con el nombre completo a lo largo de mi texto, sólo dejar constancia. Pedro Infante y Cantinflas, Benito Juárez y Pancho Villa fueron nombres de batalla, pero nunca está por demás saber si tuvieron madre... Una obviedad.
En fin, podría no interesarte. Aunque tu experiencia en el periodismo ayudaría en la redacción. Muchos escriben para los nietos, dicen. Pocos hablan de los hijos. ¿Porque están más o menos enterados? También porque les importe un diputado federal o tres diputados locales. Excepto la herencia. Es la condición humana. Nadie está a salvo.
GARBANZOS DE A LIBRO
Ray Bradbury
“Ama lo que escribas
y escribe lo que amas”
Ray Bradbury (89 años) declaró que escribe “por amor” y que ese “es mi único consejo: ama lo que escribas y escribe lo que amas”. Los libros electrónicos, dijo, no son libros, y “los libros tienen dos olores: el olor a nuevo, que es bueno, y el olor a libro usado que es todavía mejor”. “No creo que las bibliotecas estén obsoletas y no permitiré que acaben con ellas, así me tenga que poner en medio para evitarlo”, amagó. En cuanto a su trabajo actual, reveló, debido a los achaques le dicta a su hija que vive en Arizona y luego ella le envía por fax el texto para su corrección. El actor Mel Gibson le compró los derechos de su novela “Fahrenheit 451” en quinientos mil dólares, para filmar una segunda versión, y no ha hecho nada. “¡Qué estúpido es eso!…”, comentó. “Es un gran actor que ha hecho grandes películas, pero hasta ahora todos los guiones que he leído son una mierda.” En una entrevista con Rocío Ayuso para Babelia de El País informó de que su nuevo libro tendrá 29 historias de las cuales ha escrito ya 9 y que se publicará en la primavera del 2010.
LOS GARBANZOS
“Gabriel García Márquez. Una vida”, del inglés Gerald Martin, publicado en Nueva York en el 2009 y en Inglaterra en el 2008, tenía dos mil páginas después de 17 años de investigaciones. Su autor la redujo a 642 páginas. Aparecerá en español en octubre… El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal recibió el Premio Iberoamericano Pablo Neruda de Poesía, de manos de la presidenta chilena Michelle Bachellet. Desde el centenario del nacimiento del Nobel Pablo Neruda, en el 2004, el gobierno entrega el galardón… Habla Elena Poniatowska: “Mi gran problema es que no tengo ninguna metodología. Yo hago las cosas por instinto y a partir de mi ignorancia, de mi ilusión de hacer las cosas. Soy un poco como el burro que tocó la flauta… Hablo de las escritoras mexicanas porque tienen un enorme éxito. Incluso los hombres se encelan y dicen que para tener éxito hay que ser una pinche vieja…Nunca me interesó aceptar un cargo de elección popular. No creo que sea el camino”. La entrevistó Mario Casasús para El Búho, número 109, de julio del 2009.
27 de julio de 2009
Lunes 26 de julio del 2009
Propuesta indecorosa
Cierta vez Gusgús me dijo carajo cómo te quejas. Si eres alcohólico asúmelo. Estábamos en los prolegómenos de la bendita sanación, vía sendas espumosas. Él con una de media y yo de un cuarto, en vaso para evitar el engasamiento. Sí, hasta eso cuido. Entre más engasado, las dosis posteriores de vodka aumentan... Este verano siento en la garganta el agua quina fría enriquecida con el “agüita”.
No es queja, le dije a Gusgús. Es crítica, flagelo, y empuñé el caldo de camarones, luego de sacar el bagazo tomándolo de una punta del bigote rojo. Aparte de la carga de la “cruz”, debido al trago adulterado del día anterior, sentía al diablillo con su trinche puntiagudo sobre el hombro izquierdo, picoteándome el magín. Asumido está, le dije a Gus. De reojo, en el hombro derecho, vi al angelillo de la conciencia tapándose las orejas con sus delicadas manos de mampo.
Cuando contesté afirmativo noventa y nueve por ciento del cuestionario de la doble A, observé que podía agregar si no cincuenta preguntas veinte. Ese cuestionario data de cuando los dos bolos visionarios descubrieron la terapia. Creo recordar a uno durmiendo la mona en el piso bien acarballado. ¿De dónde vendrán esos remordimientos si, como dices tú, Guillermo, en el umbral de la tercera edad estamos salvados?
Fundemos una variante de la doble A. La sección BIP (Bolos Inclasificables Pacíficos). Con terapia sobrellevaríamos el mal como lo sobrellevan quienes padecen la enfermedad progresiva y letal. Si la hay para el bien morir, ¿por qué no para el bien beber? Tenemos el eslogan, la divisa. ¿Tenemos? Acuñaste con ingenio y capacidad de síntesis la frase: “Una hora o cien pesos”. Claro según la inflación. El tiempo debe ser inmodificable. Sesenta minutos y cuanto cueste. Sin más. ¿Cómo nos llamarían? ¿Bebedores sociales? Autodefinido como antisocial, yo no. ¿Bebedores fuertes? Si lo fuéramos ¿dónde está la fortaleza para desculiatornillarnos una hora después?
Juan Carlos Onetti
Libro de 67 cartas
a los 100 años de su nacimiento
Cuando el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994) perdía a una mujer o se separaba de ella solía decir: “Soy un tipo sin relación en el mundo”, porque dependió de las mujeres para funcionar en la vida cotidiana. El modo que tenía de relacionarse con el mundo era mediante la escritura, porque todo lo que hacía era escribir y escribir. Respecto a su fama de huraño, áspero y hasta prepotente, su cuarta y última mujer, Dorotea Muhr, con quien estuvo casado cuarenta años, declaró que el autor de “Juntacadáveres” era “un ser inteligente y muy humano”. “Onetti carecía de preparación académica pero, al igual que Rulfo, tenía intuición”, declaró el investigador uruguayo Hugo J. Verani. “De algún lado les viene algo ancestral”. A propósito de los cien años del nacimiento de Onetti, el investigador recopiló la correspondencia (67 cartas) dirigidas de 1937 a 1957 al crítico de arte argentino Julio E. Payró, recién publicado por ediciones Era. El título del libro es “Juan Carlos Onetti. Cartas de un joven escritor. Correspondencia con Julio E. Payró”. A Verani lo entrevistó Arturo García Hernández para La Jornada.
LOS GARBANZOS
En octubre aparecerá en español la biografía de Gabriel García Márquez, Nóbel 1982, escrita por el británico Gerald Martin, informó Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano… “No tengo nada que decir sobre el hecho de que Obama apoye mi trabajo salvo que estoy encantado”, declaró Joseph O’Neill (Irlanda, 1964). El presidente de EE.UU. recomendó la novela “Netherland” (El Aleph) y desde hace dos meses está en la lista de las más vendidas… Habla la escritora francesa Fred Vargas (57 años), que asistió a la Semana Negra, en Gijón, España: “No es por provocación, pero me agrada hacer novelas leídas por todas las categorías sociales, fáciles de leer. Me gusta que mis novelas sean populares…” Publicará “Un lugar incierto” (Siruela)… Acuse de recibo: El Búho, director René Avilés Fabila, año10, número 109, 6 de julio 2009, con entrevistas a Guillermo Ceniceros y a Elena Poniatowska, y las firmas de Bernardo Ruiz, Martha Bátiz, Marcela del Río, Roberto Bañuelas, Guillermo Samperio, Roberto Bravo, Martha Chapa, Roberto López Moreno, Patricia Zama, Víctor Manuel Camposeco, Miguel Ángel Muñoz, José Francisco Conde, Carlos Bracho y Salvador Novo.
22 de julio de 2009
Jueves 23 de julio del 2009
La novela es la forma literaria que ofrece al escritor el más amplio espacio narrativo para expresarse, a diferencia de las demás formas literarias. Existen poemas muy extensos, tan extensos y hasta más que muchas novelas, claro, como La Divina Comedia o La Ilíada, por ejemplo, pero se trata de las excepciones a la regla; y dichas obras son excepcionales en todos sentidos. Por el contrario, puede ser hasta una reiteración decir: “un cuento corto”, pues no existe un cuento que no sea, relativamente, corto, que si bien es más difícil de dominar que la novela, dicen los expertos, justo por su brevedad, su indispensable unidad anecdótica, sus exigencias estructurales y lingüísticas muy propias, su espacio narrativo es cuantitativamente más limitado que la novela. En la novela siempre se gana por decisión, en el cuento, en cambio, el autor puede ganar por knockout, dice Cortázar. Por muchas otras razones más, actualmente es casi imposible definir qué es una novela. Existen muchos tipos o subgéneros: puede alojar todas las formas literarias y nutrirse, por ejemplo, únicamente de la ficción, sólo de la historiografía, o de ambas, puede combinar todos los géneros literarios, ser en parte ensayo, poesía, crónica, autobiografía, biografía, etcétera. Lo que parece cierto es que, en algunos casos, por mucho que se parezca a la realidad, por más que se utilicen nombres propios y características de personas que todos conocemos y hasta anécdotas o hechos de dominio público, siempre será ficción lo que aparece en una novela, son mentiras verdaderas, diría Vargas Llosa. Por más que un personaje se llame Bill Clinton y tenga una amante de nombre Mónica Lewinsky y tengan ambos costumbres muy peculiares, el escritor no podrá ser acusado ni siquiera de indiscreto. Pero igual no se podrá negar que la novela suele ser un testimonio incontestable de una cantidad infinita de sucesos de la vida real. Y aquí llegamos a Morir de Periodismo (Axial-Colofón, 2008).
Además de muchas más afirmaciones que se pueden hacer a propósito de la novela de Marco Aurelio Carballo diré que es una importante novela testimonial para la historia del periodismo mexicano. Gracias a Morir de Periodismo (Axial) tenemos el testimonio de primera mano, la merecida denuncia, la valiente constancia de las fechorías de algunos nefastos personajes que han vivido y mal vivido del periodismo. El texto de Carballo es también un recuento y crónica de cómo muchos jóvenes dejan en el periodismo, a veces, lo mejor de sus sueños de juventud y su talento, a cambio de triquiñuelas e intrigas por parte de sus directores y hasta de algunos compañeros. Jóvenes que ven con impotencia cómo su casa editorial con tanta frecuencia se prostituye con el poder político o económico, o con ambos; también es la novela de Carballo la historia de chicas y chicos que maduran casi prematuramente frente a ese oficio que es como una droga cuya dependencia les exige todos los días textos escritos de prisa sin demérito de la imposible perfección. Poco a poco sus escritos se convierten en un diario de la realidad y de ellos mismos.
En países como el nuestro los hechos cotidianos son un aluvión de experiencias con frecuencia muy duras y peligrosas como ser corresponsal de las guerras civiles de la región, escribir sobre la delincuencia organizada o denunciar a personas tan indecentes como peligrosas. Todo ello y más está allí en la novela de Carballo. Por igual disfrutamos en las páginas de Morir de Periodismo de la nostálgica rememoración de aquellos a quienes les ha sido conferida la gracia, el talento periodístico, la lealtad al oficio y a los amigos en un medio laboral apasionante como ninguno, en el que todos los días se vive, en la primera piel, cada palpitación de los hechos más importantes del mundo, de la política nacional, del país, y la vida personal de quienes construyen y han construido, y a veces destruido, nuestro periodismo. Allí está en Morir de Periodismo la diaria agonía del cierre de la edición, de la nota que debe salir al día siguiente y no después, de la cotidiana selección natural, darwiniana, de los periodistas en una profesión difícil por necesidad, que prescinde casi a diario de algún compañero que no pudo con las inflexibles exigencias del oficio.
Morir de Periodismo es una novela felizmente extensa, que aborda a menudo asuntos delicados, digamos, para el periodismo, la política nacional e internacional y hasta sentimentales propios y ajenos al autor, como personaje. No obstante, está escrita sin juicios sumarios contra nadie, sin resentimientos y sin prejuicios de ninguna índole, además con gran habilidad estilística y perfección sintáctica cargada de buen humor y saludable ironía. Su gran oficio del manejo del idioma explica porqué Carballo fue Jefe de Información y fundador del periódico unomásuno, experiencia que ahora novela. Como lo sería después de la revista Siempre!, por más de quince años, y luego del desaparecido periódico El Nacional. Pero vuelvo a la novela Morir de Periodismo: Carballo logró escribirla justo con el tono literario que demanda la historia, es muy acertado el lenguaje de quienes nos cuentan la historia tal y como la vieron y vivieron, en su calidad de narradores testigo. Todos tienen voz propia sin llegar a saturar las páginas y utilizando escasamente el diálogo, lo que es un logro estructural muy interesante.
Morir de Periodismo me parece que es una novela dialógica por excelencia, es decir, la novela de Carballo permite a los personajes su desarrollo individual más allá de los controles férreos del autor, con lo que Carballo logra que el discurso propio de cada personaje adquiera la máxima fuerza y dimensión posibles. En la novela de Carballo ello se logra con una estructura narrativa eficaz y un lenguaje sencillo sólo en apariencia, pues la novela está organizada acertadamente y los personajes son dotados de los registros lingüísticos y coloquiales necesarios, y los estados de ánimo propios de su condición humana particular.
Utilizando el método de narrar una misma anécdota desde distintos puntos de vista, que podemos llamar el método Rashomon porque así se hace en la memorable película de Kurosawa de 1950, las secretarias del unomásuno vieron, por ejemplo, cómo una tarde, el director del periódico, que en la novela aparece simplemente como el “CDG” (ciudadano director general), reglamentariamente borracho, llegó a la Caja del periódico a exigir que le dieran una cantidad de dinero para seguir la farra o pagar la cuenta, no se precisa, pero mientras ellas lo vieron descalzo, otros personajes lo vieron en calcetines y desaliñado abandonar la Caja sin el dinero que demandaba. Diversos hechos, como este, que debemos suponer que realmente sucedieron en el periódico, son narrados de este modo, en abono de la afilada ironía de la que acertadamente hace uso Carballo en toda su obra. Carballo maneja la ironía con una sutileza escasa en la literatura mexicana, tan proclive a los excesos, por otro lado tan frecuente de las literaturas europeas, en especial la inglesa.
Con registro narrativo distinto, es conmovedora la rememoración que hace Carballo de René Arteaga, personaje de la vida real. Sin artilugios literarios, sin lagrimones, destila nostalgia, poesía y cariño por un compañero que por azares del destino dejó el periodismo y esta vida prematuramente. A ratos uno quisiera que la novela hubiera sido más extensa, que Marco Aurelio Carballo nos contara más sobre personajes con los que trató, como Fernando Benítez, por ejemplo, fundador, hasta hoy, de los mejores suplementos culturales de nuestro país. Un hombre simpático, cuentan unos, que solía ser generoso, pero muy selectivamente. Un señor del que hace falta conocer algo más que sólo su hagiografía. Es destacable por igual que Carballo o “el cronista” o “el jefe MAC”, nunca tome partido por nadie y evite asestar juicios absolutos, a veces sobre cuestiones peliagudas, como admitir, o no, sentado a la mesa de Elena Garro en su casa de Madrid, que Octavio Paz le hizo la vida de cuadritos o más improbable aún, que nuestro Nobel le plagió un poema a su hija; o que Becerra Acosta se robó un cheque de miles de dólares que le envió López Portillo para pagar los sueldos de los trabajadores, que desde luego, se quedaron sin quincena. “El Cronista” sólo consigna el testimonio de ciertos personajes, de ciertas fuentes, como buen periodista.
Antes de la novela de Carballo, yo sólo conocía un trabajo sobre este desaparecido periódico unomásuno, que fundara Manuel Becerra Acosta en noviembre de 1977. Es un Informe Académico con que se tituló como periodista, en la UNAM, Catalina Miranda, colaboradora de aquel suplemento cultural del periódico que se llamó sábado; título que utiliza para su magnífico trabajo. Es cierto: sigue circulando un diario que se llama como aquél y quizá hasta tenga un suplemento cultural que se llame sábado, es cierto, pero es a duras penas un fantasma del que en los años setenta y primeros ochenta, nos hizo a muchos lectores pensar que, ¡al fin!, teníamos en este país un periódico moderno, ágil, interesante, crítico, de una izquierda, hoy extraviada, que entonces irradiaba inteligencia; un diario que con entusiasmo salíamos por las mañanas a buscar al puesto de periódicos seguros de que sus reporteras y reporteros gráficos nos iban a deslumbrar con una imagen informativa y bella; que sus cartonistas nos iban a señalar con humor y genialidad crítica el aspecto central de algún tema. Lamentablemente aquel diario está más perdido que Cartago, diría Borges. Hoy quizá ya se olvidó que en aquel suplemento sábado, se publicaron por primera vez textos extraordinarios como la novela de José Emilio Pacheco Las Batallas en el Desierto; como también el inolvidable ensayo de Juan María Alponte “Lou Andreas Salomé”, que gracias a él, despertó en nuestro país el interés por conocerla más y estudiar a esta prematura feminista, amiga de Freud, quien le cambió el nombre y la vida a Rilke; por la cual Nietzsche estuvo a punto de suicidarse y cuya biblioteca asaltaron los nazis en 1937.
Carballo nunca se refiere al unomásuno por su nombre completo, los diversos narradores lo llaman simplemente “el uno”; como tampoco llama por su nombre al dipsómano que lo fundó y luego lo fundió, a cambio, se ha dicho públicamente, de un millón de dólares en efectivo que le pusieron sobre la mesa con tal de que se fuera del país y dejara el periódico en mejores manos, según los estándares del gobierno de Carlos Salinas. Manuel Becerra Acosta (1932) aparece, creo que una sola vez con el nombre de “Manuelito”, y en boca de uno de los múltiples personajes que aparecen en la novela.
En mi niñez, que transcurrió durante los paleolíticos años cincuenta, en Tapachula, solía ir a diario al negocio de un señor que todos los días de la semana vendía periódicos, revistas y libros, junto a la iglesia de San Agustín. Dicho señor que vestía de lunes a viernes una impecable guayabera blanca, los sábados por la noche cambiaba de oficio y vestimenta: entonces estrenaba unos vistosos shorts de tafetán, le ponían unos guantes de box y alegremente se dedicaba a noquear a cuanto pugilista le ponían enfrente, en un ring que instalaban en la cancha de basket de la escuela Teodomiro Palacios. A veces le traían a temibles fajadores de la Arena México, del DF, y sin excepción, al día siguiente los ayudaban a subir al tren, de regreso a la capital, todavía mareados de la golpiza, con las orejas hinchadas como una coliflor. Yo lo sabía porque el ring lo guardábamos en el patio de mi casa durante toda la semana y el sábado entraba gratis a las peleas de box; aquel ring era en la casa nuestro espacio favorito para jugar, aunque nunca aprendí a boxear. El hecho es que entre semana, aquel señor exhibía y vendía toda clase de publicaciones, junto a la iglesia, sobre una tarima del tamaño de una habitación y aquello era para mí un deslumbrante mosaico de portadas de libros, revistas impresas a color y periódicos del que brotaba un olor a tinta fresca que mi memoria olfativa conserva intacta todavía. Allí veía a un chico como de mi edad pero de mayor talla, a quien siempre me pareció que le quedaba chica la ropa, acomodar en la canastilla de su bicicleta, una pila de aquellas revistas, libros y periódicos que luego repartía a ciertos clientes; a veces lo encontraba sentado en un banquito, leyendo novelas junto a aquel mar de publicaciones o por alguna calle de nuestra ciudad en la que entonces vivíamos unos cuantos, pedaleando de regreso al negocio de su padre. Yo le envidiaba la posibilidad de leer lo que le daba la gana sin tener que comprar nada, pero me consolaba leyendo libros viejos en la biblioteca municipal, que estaba en la acera de enfrente, o las revistas, novelas y periódicos que yo iba a comprar allí todos los días para un tío mío, aunque después de que mi tío lo hubiera hecho, claro. Aquel chico y yo nunca cruzamos palabra; años más tarde ambos nos fuimos de la ciudad y no volví a verlo. Varias décadas después nos encontramos, lejos de Tapachula, durante un Festival de Escritores Chiapanecos.
-Soy Carballo, me dijo, con la mano extendida.
-Yo lo sé, le contesté, en mi casa guardábamos el ring en que tu papá noqueó a media humanidad.
* Texto publicado en El Búho, revista mensual que dirige René Avilés Fabila, número 109, 6 de julio 2009.
**V.M. Camposeco es originario de Tapachula, Chiapas. Ha publicado la novela “Correo de Hiroshima”, el de relatos “Cuentos de volada” y un libro de crónicas con el que obtuvo el Premio Nacional de Crónica del Estado de México.
Miércoles 22 de julio del 2009
La gente feliz no escribe
La otra es la soberbia. He conocido a los mejores reporteros de mi promoción. He tenido de jefes a los mejores periodistas de la última mitad del siglo XX. Grandes lectores. Pero no pasan del borrador en cuanto a escritura. Son redactores. Primero por falta de tiempo. Segundo por arrogancia. Tercera porque no les importa. Sólo quieren ser periodistas, pergeñadores del teclazo repentino. Nada los persuadirá de que, escribiendo, pueden ser onanistas contumaces. Satisfacen el ego viendo su nombre y leyéndose cada día. Si descubren errores les vale un diputado porque ese otro día, al teclear, tendrán el vano gozo del conato de masturbación. ¿Por qué todos debieran hacer cuanto hacemos nosotros? Rutila es otro caso. Dice y escribe lo que piensa aunque piense mal. Le falta corregir mucho para pensar bien lo cual se traduce en escribir mejor.
Ese de la imprenta debiera pagarte por haberle hecho su trabajo en tu propio libro. Formarlo. No me atrevo a llamarlo editor. Quién sabe cómo va a compensarte. Si es un canalla, hasta aquí huele, con nada. Estamos igual en el DF. Lo mismo pero a lo bestia. Recuerda, Gusgús, la paga está al escribir. Ese tiempo debemos defenderlo como el Jolopo al peso, sin gañidos caninos.
Quiero llevarte los libros del Taller de ¿hace tres años? Espero no cargar otras cosas para deshacerme de ellos. Ahí tú los repartes. Le escribí a, ¿cómo se llama?... ¡Bilirrubina! Estaba en el DF. Canceló una cita para beber café. No me reprogramó. Aparte de soberbia teme que yo busque un clinch de siete minutos. Para nada. Tiene halitosis. Las chaparritas son buenas compañías en la peda (sic), dice un amigo, porque sirven para sostenerte el trago en la mollera mientras vas a hacer pipí. Así que de vez en vez, de reojo, a Bilirrubina le escrutaba cráneo y coronilla. Haz de cuenta una pelota de fut americano, no a lo ancho, de melón, sino de arriba abajo. Ni para mesita mientras voy al baño, me dije, si pensara como mi amigo. Jamás lo haré. Las feministas me tienen en la mira.
Malcolm Lowry
“Nunca me sacudí la idea
de que no tenía clase social"
18 de julio de 2009
Sábado 18 de julio del 2009
TURBOCRÓNICAS
Cómo curar el nacionalismo
En mi caso, necesito los porcentajes para hacer cálculos. Me abstengo de publicar un libro hecho al sesenta o setenta por ciento. ¿Qué tantos errores dejé en los primeros por estresado? Quién sabe, porque no los he releído. Si los reedito, los releo. Te reeditan cuando vendes. A lo mejor soy raquitiventas porque los di a publicar cuando iba en cincuenta por ciento de hechura. Así que por lo pronto siento el deber de acercarme al noventa y nueve por ciento. Como cada vez resulta más difícil publicar, entonces las posibilidades de conseguir esa meta suben cada año. Mientras esperas, apastillas, aprietas las frases. Quitas lípidos y excrecencias.
El problema es el tedio tras cierto número de revisiones si trabajas en un sólo libro. Entonces yo lo hago en el número de mamotretos aludidos, en un libro de crónicas y en otro de relatos. Me fastidio de uno y paso al siguiente. Cuando extraño los anteriores, vuelvo a ellos. Así voy acercándome a la meta del noventa y nueve por ciento. Nadie llega al ciento por ciento, y tú lo sabes. No llegaba tu paisa Reyes ni el paisa de Bioy Casares, el maestro Borges, ni Borges mismo. Aunque éste haya dejado pequeños yerros a propósito en sus últimos libros. Quién sabe para qué. Acaso para darle inanes carnadas a sus adversarios envidiosos. Cito a Bioy porque me encantó una frase suya. Nos fascinan cuando piensan como nosotros o de manera aproximada, o nos justifican. Los primeros cuarenta años son los difíciles para un escritor, le dijo Bioy a jóvenes escritores ambiciosos.
A los cuatro o cinco años, empecé a leer narrativa, una noveleta sobre piratas. Pero cometí el error de empezar a escribir a los veintitantos porque nací en el sur. El sur tiene las desventajas económicas de las cuales disfruta el norte, no Monterrey ni Barcelona, donde termina África, dicen los franceses, sino más allá. También tiene la desventaja de medio desarraigarte del sur y mudarte al norte para tener librerías y bibliotecas a la mano. Para curarte el nacionalismo. +
Así que soy hipocondríaco porque si bebo nomás tres pálidos jaiboles a diario quizá el plan de escritura, nueve mamotretos, alcance a concluirlos como anhelo, en noventa y nueve por ciento.
14 de julio de 2009
Lunes 13 de julio del 2009
La izquierda copetuda
de su sexto período como legislador.
Antes de ir al punto, maestro Esquinca, veo que ayudaste a debilitar la derecha. Los votos nulos subieron a seis por ciento. ¿Habrá decepcionado el IETU a noventa por ciento de la derecha? El fisco panista devolvió miles de millones por impuestos a los empresarios y a mí me negaron tres mil pesillos porque algunos patrones se guardaron el documento de la retención del impuesto. Importa un diputado esa firulilla, neurotiza el trato al ricachón. Pero la izquierda se reinstalará en Los Pinos. Aunque sea la copetuda izquierda priista, habituada al saco y a la corbata, aun en tiempos de la gripe A H1N1.
Al punto: Roberto Filemón Cruz de León me había contado sobre su nueva carrera de licenciado en Derecho, tras la carrera de ingeniero agrícola. El mérito es mayor con su vasta experiencia de catedrático en la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), entonces ¿por qué habría de abandonar el estudio? En el DF opera la Universidad de la Plenitud. Nunca es tarde, reza la frase hecha.
¿Irá a especializarse File en civil, penal, agrario o fiscal? Debe haber ya otras ramas como en la ingeniería. Una docena. La ingeniería estética tiene mercado con miles de obesos entre veinte millones de amolados. ¿Podrían rebanarle la barriga a los cerveceros cada seis meses? Con todo respeto, diría don Peje.
He visto anuncios de la carrera de licenciado del ocio. Sólo un subnormal los consultaría. ¿Hay mejor método que el tuyo de una hora o cien pesos en la taberna? Luego, la siesta. Fortalece el corazón, dicen. ¿Habrá algo superior a la hamaca? Nunca pude colgar una. Petunia es de Jalisco y clasemediera. Menos permite la siesta de sofá. En tal caso me quisiera en piyama y con gorro.
Filemón compra hamacas en las tabernas de la tierruca. Aquí te ofrecen esculturas de yeso y relojes o plumas chafas. File compró dos chinchorros, atestigüé. Sabe vivir. ¡Hay matrimoniales! Debe ser incómodo sestear si tu vieja ronca o tiene los pies fríos.
¿Descubrió File que su vocación estaba en los juzgados y fue pérdida de tiempo la otra carrera? Siempre me pareció un urbanita. ¿Lo imaginas encaramado sobre un cuaco y cuadrarse ante el líder del sector agrario, ahora tan revuelto? Los narcos les expropiaron las botas y quebró la empresa de rociadores de polvo. Cuando el líder pretendía dar el gatazo, el mamacallos les rociaba de polvo las suelas de las botas o les ponía fango importado en lugar de lustrárselas.
Emmanuel Carballo
“Éramos la locomotora de LA
y ahora somos el cabús”
LOS GARBANZOS
J. D. Salinger (90 años) consiguió que un juez prohibiera la circulación de la novela “60 años después llegando del centeno” que según el autor es una parodia de “El guardían en el centeno”. Sin embargo, en Inglaterra el libro se ha empezado a vender. El sueco Frederik Colting escribió una historia en la que el adolescente personaje de Salinger escapa ya de viejo de un asilo de ancianos y vive parecidas experiencias que de adolescente en Manhattan. El juez dictaminó que se trataba de un vil plagio. Salinger ha vetado además en años anteriores una biografía y una película sobre un cuento suyo… El escritor y periodista Juan José Millás empezó a vender en España, por medio de un servicio de celular, textos que el ha llamado “articuentos” de cuartilla y media al precio de medio euro. Los primeros cuatro son gratis… A menos de dos meses de la muerte del escritor uruguayo Mario Benedetti su hermano Raúl impugnó el documento según el cual designa única y universal heredera a la Fundación Mario Benedetti. Ahí aparece el deseo del autor de que ese hermano reciba una pensión vitalicia mensual de 1,500 euros al mes y su primo Óscar Domínguez Benedetti la única cantidad de 35, 700 euros. Raúl Benedetti declaró que el testamento fue modificado porque él iba a ser el director de la Fundación.
6 de julio de 2009
Lunes 6 de julio del 2009
Un libro, o dos de perro embotellado
Ahora circula un megaseller de chismes políticos pues calculan vender ochenta mil ejemplares. Un cínico denuncia a un ex presidente, a una ex regenta y a docenas de mamacallos pues le adeudan 400 millones de pesos por la venta de los videoescándolos antiperredistas. El transa transado. Un locutor mostró asombro porque él compró dos, uno de regalo, y el panista que dio los videos a la tele no iba a comprarlo, dijo. El locutor estaba pasmado como si hablara de “Pedro Páramo”.
Un bestseller vende 50 mil ejemplares en este país, dijo el editor. Sin embargo, del “Código Da Vinci” se vendieron 700 mil. Si el libro del transa será mega entonces el de Dan Brown ¿qué fue? ¿Mega-mega? El autor del megaseller tiene un discurso bastante pobre, dijo alguien. ¿Cómo le hizo? Investigaré sólo por moler.
Aprovecha el descanso para darle un apretón a tu novela. No hay texto perfecto. Recuerda la enseñanza de Reyes a Borges, un libro no se termina, se abandona. En el ínterin el apastillamiento aporta el beneficio de pasar de la concisión (claridad) al laconismo (fuerza).
Philip Roth es de mis preferidos. “El lamento de Pornoy” me llevó a leer casi todos sus libros. Ahora están publicándolo todo en español. Leo “Lecturas de mí mismo”. Te recomiendo “El teatro de Sabbath”. Atando cabos he concluido que uno de los maestros de Roth es Saúl Bellow, a quien he leído igual.
Ahora cada libro cuesta lo mismo que dos de perro embotellado, como llamaba Vinicius de Moraes al whisky. Entonces dejé pendiente el de Hanif Kureishi, “Algo que contarte” (Anagrama). De Salinger no dejes de leer los cuentos “Levantad carpinteros la viga del tejado...” (Edhasa) y “Fanny y Zooey” (Bruguera). Si un año no releo “El guardián en el centeno” releo “Pedro Páramo”.
José Emilio Pacheco
“Se es feliz unas cuatro veces
en la vida”
23 de junio de 2009
Martes 23 de junio del 2009
La máquina de narrar
Un detalle desagradable enfrentado en el DF, Godo, ha sido el uso del traje y la corbata. Pagada mi cuota, después de tres sexenios de reportero de diario, tuve la oportunidad de trabajar para la revista Siempre! Entonces tiré a la basura las corbatas y regalé los trajes cuando hubo un terremoto en Italia. Desde entonces uso blazeres azules y playeras de cuello alto. Mi única corbata tiene estampada a un Tribilín sonriente y caminando… Me veías de traje porque en la revista acostumbraban ilustrar cada texto con una foto del autor. Ahora en la tierruca pululan las tiendas de alquiler de frac y esmoquin, a treinta y cinco grados. ¡Horror!
Otro detalle de la gran urbe es el estrés. ¿Tendrá relación con la máquina de narrar? Estresado calculé que el tiempo se me acaba y pues debo escribir cuanto antes mis mamotretos. Nueve, cubriendo otros tantos tramos de mi vida. Sin embargo, he intercalado varios sobre la marcha. Es decir, quizá escriba el doble…, y ¡el oficio periodístico! En las Turbo intento emplear las técnicas narrativas. Estoy encronicado. Godo tiene ya mis fechas, (1942-2062). ¡Cien años! Intentaré sujetarme al plan a fin de redondear lo mejor posible la veintena de novelas, otro de relatos y media docena de libros de crónicas: 20-6-6.
Aunque bromeas, los manuales de buenas costumbres son para clasemedieros. Un escritor no encaja en ninguna clase social ni condesciende con los poderosos. Cuando mucho, diría Chéjov, se hace política para cuidarse de los políticos. Tampoco ningún ser mundano tiene amigos santos. Apelaré a esa divisa si alguien reclama por qué escribí sobre él como escribí en “Soconusquenses. Crónicas y semblanzas” (Coneculta-Chiapas), cuyo propósito esencial ha sido rendirle homenaje a los amigos auténticos.
Nos vemos en el Taller, Godo. Los compañeros escuchan con atención tus originales textos y tu análisis inteligente, así como he leído, el ego ensanchado, tu semblanza sobre la pertinaz máquina de narrar.
GARBANZOS DE A LIBRO
Chales Bukowski
“Si lo que escribo parece macho entonces soy macho”
Charles Bukowski (1920-1994), que murió hace quince años, declaró cierta vez que le desagradaban los chicos de pelo corto, corbata y buen empleo. “Me gustan los hombres desesperados, los hombres con los dientes rotos y el cerebro roto”. Dijo que no le gustaban las leyes, la moral, las religiones, las reglas y que no le gustaba dejarse moldear por la sociedad. Todo lo que había escrito es verdad en 95 por ciento, explicó, así que si lo que había escrito “parece macho, entonces soy macho, me declaro culpable”. Dijo que después de cenar se ponía a escribir con dos botellas de vino. “Luego me emborracho de nuevo para ajustar la parte que he escrito cuando estaba borracho. Así va muy bien. Y es más divertido”. Publicó novelas como “Cartero”, “Factótum y “Mujeres” y libros de relatos como “La máquina de follar” (Anagrama). Estas declaraciones, aparecidas en el libro “Lo que más me gusta es rascarme los sobacos”, se las hizo a Fernanda Pivano.
LOS GARBANZOS
El director del Fondo de Cultura Económica (FCE), Joaquín Diez-Canedo Flores informó de que las ventas durante los primeros cuatro meses del año fueron de 37 millones de pesos en lugar de los 30 previstos, y a pesar de que hubo bajas en las ventas durante mayo debido a la gripe a la epidemia de la influenza… Lorenzo León diez presentó su libro “Fragmente. Diario de un adicto al sexo”, en compañía de Enrique González Rojo, Saúl Ibargoyen y Alfredo Coello. Mientras se servía en vinillo se agotaron unos 200 ejemplares… “Le Clezio ganó el Nobel pero sus libros no se están vendiendo”, afirma Alberto Conde, su traductor… Miguel Ángel Muñoz recibirá el Reconocimiento-Premio que otorga la Asociación Internacional de Críticos de Arte de la República Dominicana y la Universidad Autónoma de Santo Domingo, por los tres libros publicados en un año: “Convergencia y contratiempo” (Plan C-Editores-FONCA, 2008)), “El espacio vacío” (Conaculta, 2009) y “Ricardo Martínez: Espacio, superficie y sustancia”(Siglo XXI, Editores, 2008)… Acuse de Recibo: “Revista de la Universidad”, 64, junio 2009, que dirige Ignacio Solares. Con las firmas de Mario Benedetti, José Emilio Pacheco, Emmanuel Carballo, Hernán Lara Zavala, Sara Sefchovich, Adolfo Castañón, Miguel Ángel Flores, José Rubén Romero, Aurora Ocampo, Aline Petterson, Sealtiel Alatriste, Mauricio Molina, Edith Negrín Enrique Serna, Ignacio Solares y Vicente Leñero.
20 de junio de 2009
20 de junio del 2009
¿A quién le toca?
Detrás de la propuesta de inutilizar el voto hay intereses desconocidos, y nadie se ha aplicado en descubrirlos. Se escuchan opiniones a favor o en contra y cuando preguntas ¿por qué? las respuestas van desde el balbuceo hasta el trillado argumento de frotarles en la cara a los políticos el desprecio de los ciudadanos. La propuesta ha caído en el terreno fértil de quienes dejan a otros decidir por ellos. Se sacudirán una dependencia para caer en otra desprovista de cara. Pero, ¿qué piensan hacer los jóvenes ante las urnas por primera vez?
Me he abstenido de pedirle a mi hijo de dieciocho años el mantenimiento de la tradición paterna: el anarquismo pacífico. Pero él no ha tenido vivencias infantiles para seguir ese camino. El origen de ciertos anarquistas es la experiencia en carne propia de capotear al padre autoritario. Lo cual pudo haber dado origen a papá gobierno.
En mi caso voté la primera vez y después me abstuve durante sexenios. Cuando fue necesario, contribuí a desratizar Los Pinos. Desde siempre, si no encuentro la oportunidad de escarnecer a la autoridad, la desprecio. ¿Formarme en la cola horas para apuntalar a un gobierno? La única fila que hacía era para el cine, y ahí no se hace cola ya.
Mucho influye la condición humana en el ejercicio del poder. Pues ¿qué tal los paisanos aferrados a un ridículo puesto de mando? El jefe inmediato. El pomposo capitán de meseros. La señora fruncida en la recepción de una oficina. El embrutecido chofer de microbús. La miserable policía oprobiosa en Atenco. El góber precioso. La primera dama insaciable. El presidente pernicioso.
Le dije a mi crío un discurso de media cuartilla. Debía discernir entre la derecha, la izquierda y la corrupción. Después votar a favor de una fuerza que mantenga a raya en el congreso al grupo montonero. Omitir el voto es secundar como ciudadano a los partidos omisos. Si siguen ese camino, ¿de qué otro modo podrían los muchachos engrandecer el país desde las trincheras de la política, rebalsadas ahora de podredumbre?
Él guardó silencio. ¿Pensó que aparte del voto sus ideas políticas deben ser igual secretas? Si mi hijo lo nulifica está bien. La decisión le aportará alguna enseñanza y actuará con mayor conciencia en las presidenciales. Yo mantendré lo mío, despreciando el mando, en espera de otra fumigación. Tuvieron ya su oportunidad dos corrientes. Le toca a la izquierda.
Laura Esquivel
“El espíritu del país está en juego”
La escritora Laura Esquivel (DF, 1950) declaró que si gana o no gana como candidata a diputada local en el DF ella ganó ya porque ha organizado “a las señoras de otra manera”. La autora de la novela “Como agua para chocolate”, agregó que no se trata sólo de una cuestión electoral sino que “el espíritu del país está en juego”. En cuanto al PRD, que la postula en el distrito 27 con el PT y Convergencia, dijo que tiene “sentimientos agridulces” porque ha logrado beneficios reales para madres solteras y adultos mayores, pero hay perredistas con los que disiente al seguir caminos que ella considera incorrectos. Aun así “el PRD es una opción real”. Hay que construir una nueva salida porque la actual no funciona, sostuvo, cuando la gente muere de hambre y cada vez cuesta más salir a la calle. Dijo que estudió toda su vida en escuelas de gobierno y que todo lo que es como escritora, mujer y madre “se lo debo a México”.
LOS GARBANZOS
Cincuenta mil dólares ganó Jorge Volpi (DF, 1968) con su libro de cuatro ensayos “El insomnio de Bolívar”, enviado al concurso para el Premio Debate-Casa de América, en el que participaron 42 obras… Lola Beccaria (España, 1963), que ganó el Premio Azorín de este año con su novela “El arte de perder”, declaró que las aventuras son necesarias incluso las amorosas en Internet, por medio de la cual puedes caer, sin ningún riesgo, en el adulterio… “No es de extrañar que las Crónicas de Indias sean el origen del realismo mágico”, aventuró el escritor colombiano William Espina, autor de la novela “El país de la canela”, en cuyas páginas se cuenta el descubrimiento del río Amazonas y con la que ganó el XVI Premio Internacional Rómulo Gallegos, dotado de algo así como millón y medio de pesos mexicanos. Los conquistadores españoles, dijo, llegaron por la codicia y por la leyenda de que iban a encontrar sirenas, centauros, gigantes y enanos, y amazonas… Acuse de recibo: “El Búho”, dirigido por René Avilés Fabila, año 10, número 108, junio 2009, con un homenaje a María Luisa Mendoza, entrevistas con Guadalupe Loaeza, Fanny Rabel y Alberto Vital y las firmas de Martha Figueroa de Dueñas, Marcos Winocur, Roberto Bañuelas, Roberto López Moreno, Dámaso Murúa, David Figueroa, Elsa Cano, Patricia Zama, Eve Gil, Martha Chapa, Roberto Bravo, Víctor Manuel Camposeco, MAC y Carlos Bracho.
9 de junio de 2009
Martes 9 de junio del 2009
La búsqueda del lector
Siempre escribo sobre lo mismo, me han dicho dos veces, estimada amiga. Así que le he dado una pensada cuando “no” estoy escribiendo de… lo mismo, o leyendo a mis autores de la vida entera. Esto lo he hecho en los últimos tiempos. ¿Para qué buscar autores si tienes media docena, una docena? Tomas la decisión cuando sientes el pálpito de que te queda poco tiempo.
Hay dos grupos. Los productores de superventas y los creadores de raquitiventas. Soy de estos últimos. De los primeros leí lo suficiente en la adolescencia. Tienen una fórmula, se sospecha, y ya no dicen (¿los envidiosos?) que un equipo los escribe. La receta era sexo, violencia y religión a partes iguales.
Buena cantidad de ellos, presionados por los editores, producen uno al año, dos. Hay quienes guardan volúmenes para las épocas de sequía. Como los cantantes, mueren por mantenerse en el hit parade.
Los raquitiventas son acicateados por sus fantasmas y por sus obsesiones. Entre ellos están los autobiográficos en noventa por ciento. Los superventas emplean diez por ciento de su biografía, según cálculos arbitrarios. Un colega dice que los escritores se subdividen entre quienes escriben diez novelas autobiográficas, noventa y diez, y al agotar el tema invierten la proporción.
Estoy comprobándolo en mí. Escribiré nueve y empezaré los mamotretos de diez-noventa. Lo cual no garantiza superventas ni que abandone mis obsesiones: la libertad y el combate a los abusivos. El superventas agota aquí donde nos tocó entre ochenta mil y ochocientos mil ejemplares. El tiraje promedio es de dos mil.
Pero la oferta es cuantiosa. Un lector ducho lee de cinco a diez libros a la semana, dos mil o cinco mil cada diez años. ¿Cómo hacerle? Buscando a esa docena de autores con los cuales te quedarás el resto de la vida.
Uno es afortunado si consigue hallar a sus lectores, dicen. Puede invertirse la idea, que el lector halle a sus autores tras la búsqueda pertinaz. No leer sólo al mismo. De otro modo se quedará con dos o tres a la mano en las dos o tres librerías del pueblo, o con los libros que te regalan. La búsqueda es de ida y vuelta. A menos que el lector caiga en la clasificación de Stevenson, la de lectores sin talento. Apenas para leer periódicos. Por ejemplo el amigo que coincide contigo. Él leía un diario deportivo de adolescente. Ahora un periodicote de colorines.
Ernest Hemingway
“Me he pasado la vida
aprendiendo a escribir”
Ernest Hemingway (1889-1961) le contó a la periodista Lilian Ross que se había pasado la vida entera “tratando de aprender a escribir mejor”. En un libro titulado “Retrato de Hemingway” (Muchnik Editores), Lilian escribe que al autor le gustaba escribir cartas para recibir respuestas y no sentirse solo. Hemingway se dio cuenta, al leerlos, que quería escribir como Dumas, Daudet, Stendhal, Flaubert, Rimbaud y Baudelaire, pero que de Válery y de Gide “nunca conseguí aprender nada”. Sobre Faulkner dijo que para él “escribir sería sin duda fácil si uno se encerrarse en un pajar con un botellón de whisky y escribiera cinco mil palabras sin sintaxis en un día”. Pero elogió a Mailer: tenía buena imaginación y si la disciplinaba y controlaba e inventaba sobre la base de lo que en realidad conocía iba a ser un escritor fenomenal. De la crítica, opinó: “Me río constantemente de mí mismo y de los demás, y de todas las cosas, y esto molesta mucho a la mayoría de los críticos, que son muy solemnes respecto al humor”. Lilian Ross publicó antes en “The New Yorker” el perfil de Hemingway.
4 de junio de 2009
Juaves 4 de junio del 2009
¡Auxilio!
Te confieso, estimado Enrique García Cuellar, que yo también la pasé bomba, dirían poco más al sur del rincón del último rincón de la tierruca, durante nuestra charla ante los micrófonos. Micrófonos que manejas con destreza en tu propio escritorio de director del Diario del Sur, flanqueado por dos lindas costeñas y un observador sigiloso.
El intrincado tema de la gramática me mueve a escribir estas líneas. He estado batallando con muchas cosas y con entes que caminan en dos, diría la Doña, cuando debieran hacerlo en cuatro. Pero vivo ya esa etapa en la cual voy haciendo las paces con las cosas y con los entes, uno a uno.
Instruido a la soconusquense para respetar leyes y reglamentos so pena de ser confinado en El Criminal, lindo nombre y no Cereso, procuro respetar la gramática hasta el punto donde resulta un estorbo para crear frases eufónicas. Entonces la mando redonda por la rectilínea cañería del carajo.
Respecto al uso correcto de “hubo” y no “hubieron” es un error descubierto en noventa y nueve por ciento de los paisanos. Quizá el uno restante llegó de otros lares. Incluso un poeta de altos vuelos dice hubieron y no hubo. Ni hablar de los pomposos miembros de la clase política, heredera del habla de los caciques, sobrevivientes cual cucarachas.
¿Por qué? Por la escuela, me temo. No recuerdo nada aprendido en la primaria y que el descubrimiento me deslumbrara. Que alguien explicara en quinto año por qué hubo y no hubieron. Con una máquina del tiempo regresaría a los once años de edad, y si escucho decir a la profesora hubieron y no hubo ¿qué?
Los periódicos no son escuelitas, dicen los jefes neuras. Así que te ordenan por ejemplo desechar los gerundios y… es hubo no hubieron. ¿Por qué? ¿“Caso” hay tiempo para explicarlo?
Recuerdo muy bien nuestro primer encuentro en Tuxtla, Enrique. Al saber que eras un expertazo díjeme que me dije aprovecha la oportunidad, no seas güey. El síndrome del autodidacto. Te pregunté cómo fundir dos frases en una, dividida por la conjunción copulativa ye.
De ninguna manera peleo con las palabras o con la sintaxis. Amo a las primeras y las mimo. En cuanto a la segunda me voy con tiento como lo hacía en el río de Barrio Nuevo, para evitar el cara a cara con el mortífero cantil. A los doce años, porque ahora los usaría de cinturón, je je.
Ese río se llama ¿Tescuiyapa? ¿Tescuyapan? ¿Tescuyapam? ¡Auxilio!
Günther Grass
“La situación revolucionaria
podría irse por la derecha”
El escritor alemán Günther Grass 81 declaró que se vive una situación revolucionaria, pero ignora “por dónde va a salir, si por la derecha o por la izquierda”. Agregó: “Yo en lo personal temo que vaya por la derecha”. Hay esperanzas con el presidente Obama, dijo, pero ahí están los grandes grupos financieros que sin legitimidad democrática intervienen en los gobiernos. Las grandes revoluciones europeas, recordó, empezaron con una “tremenda ansia de libertad”, pero acabaron “en sangre y con falta de libertad”, como en Francia y en Rusia. Sobre el oficio dijo que “lo bueno de escribir es escribir”. Para publicar el segundo tomo de su autobiografía, “La caja de los deseos” (Alfaguara), reunió a sus ocho hijos y les dio a leer las partes en las cuales aparecen. Pero él dijo la última palabra. Dos de ellos que de adolescentes fumaban mariguana protestaron. Grass dijo que las relaciones conflictivas con su padre las cuenta en “Pelando la cebolla”, el primer tomo autobiográfico. Sobre el oficio periodístico dijo que muchos escriben “por debajo de su nivel” y “hacen todo de forma muy superficial”, lo que deprime y aburre.
LOS GARBANZOS
Ya aparecieron los números cero y uno del portal de “Revista Justa” (www.justa.com.mx), que dirige Felipe Garrido y con la edición a cargo de Analía Melgar. En el uno aparece la sección Cabos sueltos, del propio Felipe Garrido, y los discursos de Adolfo Castañón y de Javier Sicilia, que recibieron los premios Xavier Villaurrutia y Nacional de Poesía de Aguascalientes, respectivamente. Hay textos de Reyes y de Borges sobre Chesterton, y el audio de Sabines en Bellas Artes… El poema “Little Buddy”, escrito por Bob Dylan cuando tenía 16 años será subastado por Christie´s en Nueva York. Podría venderse en 150 mil pesos… A raíz de la muerte a los 88 años de Mario Benedetti, su novela “La tregua” será relanzada por Alfaguara después de que a partir de 1960 ha vendido dos millones de ejemplares… “Temas y tópicos selectos de finanzas III” (Unach), de Jorge Ávila Nuño, fue presentado por Humberto Lara Trinidad y por Rafael de la Cruz Vázquez, en la Facultad de Contaduría de la Unach, en Tapachula… Acuse de recibo “Tinta seca. Revista de arte y literatura”, 93, mayo-junio 2009, que dirige Miguel Ángel Muñoz. Con las firmas de John Berger, Juan Goitisolo, Saúl Ibargoyen, Álvaro Mutis, Pablo García Baena y Bernardo Ruiz, y un texto de Jade Castellanos sobre “Los días ajenos (novelas rotas)” (Plan C Editores), de Joaquín-Armando Chacón.