28 de marzo de 2009

Sábado 28 de marzo del 2009

TURBOCRÓNICAS
Aprendiz de espía

Dejé de torturarme ya con tiquismiquis cuando hablo en público a causa del miedo escénico. Ahora busco a quién le antipatizo entre las mil cabezas del monstruo. Siempre hay uno, o varios. Avanzo en los resultados del morboso ejercicio. Esta vez lo ubiqué frente a mí y hasta atrás. Destacaba por sus greñas rubias y largas. Ignoro si de botica o natural. A esa distancia, como en el cine, debo usar gafas. Entre el público veinteañero, él parecía de treinta. Cuando se pare y pase frente a mí, sin que haya concluido la sesión de preguntas, advertiré otra peculiaridad. Era chaparrito. Una de esas estructuras engañosas. Torso largo y piernas cortas. Sentados, dan la impresión de ser altos.

Estaba ante alumnos del último semestre de la carrera de periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UNAM. Treinta por ciento de la veintena trabaja ya en periódicos diarios o para la Gaceta de la UNAM. Luego de contarles de manera oral, en dos cuartillas mi paso por el oficio más lindo del mundo entramos a las preguntas. La mayoría bien centrada en casi todo cuanto van a encontrar fuera de las aulas. Entonces el treintón de melena rubia planteó la suya. ¿Qué opinaba de la guerra zapatista en los Altos de Chiapas.

La prueba definitiva para cualquier reportero es cubrir una guerra, les había dicho. Pone en juego conocimientos y temple. Me exalté, dije, y sentí el deseo frenético de viajar a cubrir el conflicto, como el de Nicaragua. Pero ya formaba parte de un semanario y mi trabajo era de redacción y escaso reporteo. Debí someter mis impulsos.

Cuando salíamos por el pasillo atestado de estudiantes, entrando a los salones y saliendo de ellos, le comenté al maestro anfitrión, Armando Rojas Arévalo, el detalle del güerejo. No olvides, respondió, que en cada salón hay un oreja del gobierno. ¿No olvides? Pero si ¡no me había advertido! Gracias a la imaginación paranoica de nacimiento entendí por qué el rubio salió deprisa, como atacado por una pila nudosa de lombrices. Había salido a rendir, puntual, su informe acerca de otro peligro para el país. Sin embargo, el profesor dijo que no. El estudiante se disculpó porque se sintió mal.

Si el supuesto falso alumno fuera oreja le recomendaría que no pierda tiempo y lea mis mamotretos. Ahí aparece mi ideario político. Pero si le da güeva, declaro aquí que soy un anarquista pacífico, pintado de nihilista. ¿Para que se expone, oyéndome, a que se le revuelvan las tripas?


GARBANZOS DE A LIBRO

Knut Hamsun
Se niega a permanecer en su tumba

Al cumplirse 150 años del nacimiento de Knut Hamsun (1860-1952) pareciera que los noruegos tratan de reconocer sus méritos literarios por encima de su posición pro-nazi. El escritor ganó el Nobel de Literatura en 1920 y dio el premio a Joseph Goebbels. Autor de “Hambre”, “Pan” y “Por las sendas donde la hierba crece”, entre otras, Isaac Bashevis Singer (Nobel) declaró que toda la ficción del siglo 20 proviene de Hamsun. Ingar Setten Kolloen, autor de una biografía de Hamsun, dijo que no pueden dejar de quererlo “aunque tenemos todos estos años de odiarlo” y que “es un fantasma que no quiere permanecer guardado en su tumba”. Algunos críticos han encontrado el punto medio al decir que se le de la misma atención a su talento literario que a su lado oscuro. La nota es de Walter Gibbs para el New York Times.

LOS GARBANZOS
“Respecto a Pinochet siempre contesto que tendría que pasarse la eternidad mirando a sus víctimas y entendiendo lo que hizo”, declaró Ariel Dorfman, escritor y periodista argentino que salió de Chile exiliado a Estados Unidos y que ahora escribe teatro… La Iglesia católica ha recomendado boicotear la película “Ángeles y demonios”, basada en una novela homónima de Dan Brown, el autor de “El código Da Vinci”, porque “perjudica el sentido religioso común”, informó en un comunicado el Vaticano… “Las democracias no funcionan si la gente no vive bien”, declaró el novelista peruano Santiago Roncagliolo (44 años), Premio Alfaguara 2006, que acaba de publicar “Memorias de una dama” (Alfaguara). “Las democracias duran sin ningún tipo de disturbio en los países donde hay una distribución de la renta justa y todos están contentos”… El escritor británico Irving Welsh (50 años) dijo que su novela “Trainspotting”, hecha película tres años después, prohibida a los jóvenes en 1993 cuando se publicó, “ahora les obligan a leerla”… Acuse de recibo: “Revista de la Universidad de México”, 61, marzo 2009, que dirige Ignacio Solares, con firmas de Guillermo Sheridan, Vicente Quitarte, Silvia Molina, Ignacio Padilla, Enrique Serna, Eduardo Milán, Daniel Cazés, Xavier Quitarte, Fabricio Mejía Madrid, Sealtiel Alatriste, Joaquín-Armando Chacón, Hernán Lara Zavala, David Martín del Campo, Miriam Moscona y Vicente Leñero.




27 de marzo de 2009

Viernes 27 de maro del 2009

TURBOCRÓNICAS
Los caníbales gordos
Mario Vargas Llosa acaba de aconsejar a los colegas escritores incinerar sus restos y arrojar las cenizas al océano o la esparcirlas en las montañas. La propuesta se le ocurrió cuando una diputada argentina iba a promover la repatriación de los restos de Jorge Luis Borges. Ahora descansan en un cementerio de Ginebra, Suiza. Sin embargo, la viuda María Kodama declaró que ella respetaría el deseo del autor de “Ficciones”. Sus restos seguirán donde están. La diputada dio marcha atrás.

“¡Mil veces preferible alimentar a los peces o a los pájaros que a esos inescrupulosos caníbales que engordan con los despojos de los buenos escribidores!”, tecleó Vargas Llosa. En esos casos, señala también, los políticos no pierden la oportunidad de “darse un baño de cultura” y de pronunciar discursos y de accionar las cornetas y usar adjetivos como el de “poeta ínclito”.
Casi de modo paralelo leí la crónica de Vicente Quirarte “Viaje al país de Lovecraft” en la Revista de la Universidad de México, (marzo 2009). Ahí le rinde homenaje a Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) y cuenta cómo se preparó para visitar la tumba del creador de historias terroríficas, en el cementerio de Providence, Rhode Island, Estados Unidos.

A lo largo de la historia cientos de jóvenes escritores han hecho ese peregrinaje por diversos cementerios del mundo para rendir homenaje a sus escritores admirados. Una rosa roja aparece cada año en la tumba de Óscar Wilde. Algunos de esos escritores reconocidos iban a los cementerios, pero a leer los nombres inscrito en las lápidas. De esa manera hallaban el nombre apropiado, según ellos, de sus personajes.

¿Qué sucederá si todos los escritores siguen el consejo de Vargas Llosa? ¿Hacia dónde encaminarán el peregrinaje los futuros novelistas o cuentistas para venerar a sus queridos maestros? Grandes escritores tienen museos, pero no todos. Puesto a escoger entre un museo nutrido de objetos simbólicos y una fría lápida, prefiero el museo. Aquí en el DF, René Avilés Fabila promueve el Museo del Escritor, el único en el mundo. Ha reunido decenas de documentos y primeras ediciones de libros y plumas fuentes y máquinas de escribir. A base de tocar muchas puertas, como se dice, ya le han ofrecido varias sedes. Pero él insiste, el Museo del Escritor debe estar en el Centro Histórico.

15 de marzo de 2009

Domingo 15 de marzo del 2009

TURBOCRÓNICAS
Buche de camaleón

El DF está en obra negra. En Balderas y Morelos pulen los muros de Estadística como se llamaba en el siglo pasado. El fino polvo flota dentro de la estación Balderas del Metro. Así que cruzo a la banqueta sur de Morelos. A media cuadra encuentro a Rafael Cardona y a Abraham García Ibarra. Éste lleva un abrigo de terciopelo blanco. Cardona va de negro, de los zapatos a la gorra. Hace años compré una parecida. Estaba leyendo “En el camino”, de Kerouac. Te van a decir el Cachuchas, dijo Petunia desalentándome. Arrumbé la gorra. Cardona se dirige a su chamba. Abraham, al Club de Periodistas. Vamos a La Habana, les digo. De allá venían. Pero Abraham acepta.

La Pavita quiere conocerte, le digo a Cardona. Para darte las gracias por el cebollazo en la tele a su papá. ¿Quién es su papá?, pregunta Cardona. Pedro de Urdimalas, le digo. Pedro, autor de “Amorcito corazón”, tenía una vaca ¡en la sala de su casa!, recuerda Rafael. Quería leche fresca para sus hijos.

Al entrar a La Habana, me intercepta Salvador Estrada. Está con los colegas del Diario de la Tarde, dice. Me gustaba ese vespertino pero desapareció en el siglo pasado. Saludo a Armando Rojas Arévalo, y de lejos a dos o tres de ellos. Abraham ya se ha sentado al fondo, bajo una tele. Él pide una coca y yo café. Se acerca un colega de Sonora. No toma asiento. Se lleva a Abraham. ¿Cambiará de rumbo si encuentra a un cuarto colega?

Intento corregir una Turbo, pero llega Mireya Vega, del Conaculta, a quien debo entregar las 29 entrevistas para “De Quijotes y Dulcineas”. Le he dado unas cuantas fotos para el libro. Seguiré buscando el resto. Petunia ha hurgado en media docena de cajas. Me interesa la de Lola Beltrán y Juanga bailando rock.

El café no me ecualiza. Lo conseguiría con un par de jaiboles dobles o triples. En casa apenas he corregido un capítulo breve de mi octavo mamotreto. Aturdido he salido a mi cita en La Habana.
Recuerdo este Diario personal. Me comprometí a escribirlo a diario. Aunque sea unas cuantas líneas. ¿Tiene caso? No puedo corregir un mamotreto, escribir una Turbo y dos columnas más a la semana y ¡el Diario!

Me han ofrecido dos espacios escritos y otro en radio. Sin paga, claro. ¿Cómo se llama ese animal que vive de comer aire? Camaleón, dijo la Pavita. Cuando menos el aire borroso de Balderas tiene polvillo de piedra.




GARBANZOS DE A LIBRO

Consuelo Sáizar
“EL PROTAGONISMO ES DEL ARTISTA”


“Vengo a servir a los creadores”, dijo Consuelo Sáizar (Nayarit, 1961), al asumir la presidencia del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en sustitución de Sergio Vela. Siempre ha creído, agregó, que el protagonismo es de ellos y que el servidor público debe ayudarlos a concretar sus ideas, impulsarlos en sus sueños y alentarlos en sus proyectos. Por el momento no hará cambios en el personal porque “quiero entregarme a un equipo de profesionales y encontrar derroteros para llevar a cabo planes y proyectos”. Sus siete años en el Fondo de Cultura Económica (FCE), dijo, le ayudaron a valorar y aceptar la invitación a presidir el Conaculta. Al frente del FCE estará Joaquín Diez-Canedo Flores, que dirigía la editorial de la Universidad Veracruzana y que estuvo ya en el FCE de 1998 al 2008. Días después, el primer nombramiento fue el del ex director de la Facultad de Derecho de la UNAM, Fernando Serrano Migallón, como nuevo secretario Cultural y Artístico.
*
LOS GARBANZOS
“Desde luego pondré énfasis en la creatividad editorial”, declaró el nuevo director del Fondo de Cultura Económica (FCE), Joaquín Diez-Canedo Flores. “Pero no me gustaría que fuera a costa de sacrificar su presencia comercial”… El director y guionista de la película “Lejos de la tierra quemada”, Guillermo Arriaga, declaró que cada historia que ha escrio responde a una estructura distinta y a una necesidad narrativa diferente, pero siguen ahí “los mismos temas, las mismas obsesiones”… “Tengo trabajo para quince años”, declaró Daniel Sada al presentar su novela “Casi nunca”, Premio Herralde de Novela 2008, y anunció que prepara, una novela, un libro de cuentos, un libro de ensayos y una obra de teatro… Acuse de recibo: De Juan Cervera Sanchís (Sevilla, 1933): “Obra poética (hasta 2008), Tomo III, Bohodón, Ediciones; “Sonetos del amor, de la vida y la muerte” (Diputación de Sevilla); Las 1001 caras de Jano y “Profecías del polvo” (Cuentos, Proyecto Cultural Chojobos), y “Coplas para el olvido” (Jake al rey).






9 de marzo de 2009

TURBOCRÓNICAS
Detrás de un gran hombre,
una mujer… callada


Los tips para que escribas la biografía de Ibargüengoitia o de M fue “un decir”, Raúl. Como no me alcanzará el tiempo soy selectivo. Leo nomás biografías de escritores y de músicos y pintores. Si tuviera que escoger entre Ibargüengoitia y M, escogería al primero. Te cambio a M por Spota.
Alrededor del tema he hecho pocas reflexiones. Los especialistas escriben que hay pocas biografías en este país y que el género está semi virgen. No dan razones. ¿Está desinteresado el mexicano porque lee medio libro al año? También hay una contradicción. ¿Por qué si durante setenta años los priistas nos dieron héroes y patria, nadie se interesa en sus respectivas biografías?

Yo hubiera querido saber algo extra de Cuauhtémoc aparte de la incineración de sus extremidades inferiores y de su frase histórica. ¿Cómo se dirá cama (lecho de rosas) en náhuatl? Ahora salen con que Maximiliano era mampo. Ni me va ni me viene. Pero desearía saber por morboso que, si Cortés y sus hombres diezmaron con lluvias de plomo a nuestra raza de bronce e importaron el sarampión y la sífilis para asestarle el remate, ¿qué efectos a medio siglo produjo el contoneo de Maxi en nuestra población, tan dada a copiar doctrinas y modas exóticas?

Me desvío. Hay un principio elemental respecto a la biografía. El obituario periodístico. Si muere un personaje y el lector apenas se entera de la edad y de su trayectoria, no de su vida ¿cómo esperar que el leeperiódico se interese acto continuo en las biografía de, vamos, de un político de derecha o de izquierda, encaramado ya en su pedestal?

¿Sabes por qué? Por el curriculum. Con sus excepciones, en el curri no aparece ni el nombre de la esposa ni el de los hijos. Menos el de sus amantes. Así que cuando un futuro prócer muere, consigues el curri y con eso te vas... Ya nadie marca a la funeraria y pide hablar con la viuda (Que la “pongan”, dicen allá en la península). Como detrás de un gran hombre hay una mujer callada es cuando ella aprovecha para declarar que el muertito era así o asá. Terrenal.

Ni modo. Te queda, Raúl, la imaginación y entonces lucubras: De este figurín, dentro de doscientos años, van a decir que iba a los mejores figones afranchutados, pero en casa le gustaban los huazontles o los chiles rellenos de chile chipocle con sus frijolitos de la olla.





GARBANZOS DE A LIBRO

Mario Vargas Llosa
“Incinérense para no engordar a caníbales sin escrúpulos”



Escribió Mario Vargas Llosa: “Un consejo, amigos escritores: nadie puede poner lo que escribió a salvo de futuras manipulaciones, distorsiones y vejaciones. Pero sí es posible, en cambio, precaverse contra póstumas emboscadas como las que estuvo en marcha y felizmente fracasó contra los huesos del pobre Borges. Háganse incinerar y que esparzan sus cenizas en lugares inalcanzables, como el bosque o el mar. ¡Mil veces preferible alimentar a los peces o a los pájaros que a esos inescrupulosos caníbales que engordan con los despojos de los buenos escribidores!” Ese es el último párrafo de su artículo “Piedra de toque”, publicado en El País (22.II.2009), titulado “Farsa elogiosa repugnante”. Ahí celebra que María Kodama se haya negado a repatriar los restos de su esposo, Jorge Luis Borges, de Ginebra, Suiza, a Buenos Aires, Argentina, a solicitud de una diputada peronista y auspiciada por el gobierno. “No querían perder la ocasión de darse un baño de cultura”, escribe también, y habría habido discursos, cornetas y adjetivos como “poeta ínclito”.

LOS GARBANZOS
El escritor Jorge Volpi declaró que haber derrotado al PRI ha sido quizá lo más brillante en estos veinte años, pero hay una gran cantidad de oportunidades perdidas y un recrudecimiento de la inseguridad y de la violencia ligada al narcotráfico… “A veces te entran ganas de matar a alguien, pero no puedes”, dijo Amelia Nothom (41 años), que se hiciera famosa con su novela “Estupor y temblores” y que ahora publica “De Adán y de Eva” (Anagrama). “Lo prohibe la ley. Pero la literatura te lo permite. Puedes jugar con eso y te sientes bien. ¿Por qué no desahogarse así?”… Edmundo Paz Soldán, escritor boliviano, que acaba de publicar “Los vivos y los muertos” (Alfaguara) opina: “El gran salto que tiene que dar Bolivia es considerarse un país andino amazónico. Hasta ahora sólo somos un país andino y esa es la limitación del proyecto de Evo”… Random House pondrá a la venta al año unos 65 títulos en español en los Estados Unidos, incluidos autores traducidos del inglés como Comarc McCarthy, Ken Follet y John Grisham, dirigidos a una población de 45 millones de hispanohablantes que llegarán a ser 132 millones en el 2025.




1 de marzo de 2009

TURBOCRÓNICAS
Tiran línea en dólares

Espero la publicación de la biografía con ventajas para ti, estimado Raúl. El adelanto en “efe” a cuenta de regalías es la clave. Pero el asunto funciona con un producto, valga la palabreja, que garantice las ventas. No es lo mismo una biografía sobre Carlos Fuentes que “Historieta de la carmelita descalza que engatusó a Feldespato el cándido y otros relatos" (UAS), por mencionar un título mío harto desconocido.

En una editorial, me ofrecieron cinco mil varos por “Manual del narrador. Claves para aprender a escribir”, o te esperas a que se venda el libro y te pagamos al año. Me la juego, pensé, no obstante la suerte del Águila Negra. Él había ido al Fondo de Cultura Económica (FCE) por un cheque de ciento veintinueve pesos por regalías ¡de varios libros!

El mío se vendió. Había sido “best seller” ese año en la FIL, como puede serlo en un país donde se lee medio libro al año en promedio, o uno y medio. Pero cambiaron al editor y cuando pedí cuentas ¡yo les debía! Ojalá te vaya mucho mejor en Europa, aunque África empiece en España, para los franceses.

Aquí el gobierno del DF va a comprarme tres cuentos para un libro de esos de obsequio, ahora en hospitales. Perplejo, pensé ¿cuáles cuentos? No los escribo hace años. Aunque, irresponsable, publiqué seis libros de relatos, mientras Juan Rulfo uno sólo. Pasé de la poesía al cuento y del cuento a la crónica. No sé si haya algo más acá en orden descendente de importancia. ¿El artículo? ¿Cuándo se ha visto a un reportero con capacidad de análisis? Hay excepciones, pero no soy de ésos.

Ahora los artículos son de opinión y de análisis. Así que podría aprender a escribirlos de opinión en uno o dos sexenios. Musacchio, el enciclopedista, dice que esas subdivisiones han sido inventadas por los profesores de periodismo para impartir mayor número de clases. ¿El profesor ganará menos por hora impartida que el articulista por texto?

Lo importante es el tecleo. Lo sé. Aunque te juro que no siento ganas de decirle a la clase política cómo debe hacer su trabajo. Igual cuando veo (sin leerlo) un artículo de ellos tirando línea a los descerebrados no sé si despreciarlos un punto más o vomitar. Publican y aparte de todo cobran en “dóllares”.

GARBANZOS DE A LIBRO

Jorge López Páez
“Nadie me quita los sueños
con la Lotería, aunque no gane”

Jorge López Páez (Huatusco, Veracruz, 1922), que obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008 en la rama de literatura, declaró que durante treinta años dio un taller de escritura en la UNAM. Con el pago que recibía compraba series de la Lotería Nacional. “Una vez me gané 2,400 pesos”, reveló. “Es todo. Pero los días que paso, pensando en qué puedo o no hacer, desde que compro el billete hasta el sorteo, a quién ayudar, nadie me lo quita”. Jorge López Páez recibió de la UNAM una medalla y un pago extraordinario de mil pesos, el doble de su salario habitual. Acaba de terminar su novela “A huevo, Kuala Lumpur” y se prepara a escribir un nuevo cuento. Estudió en el DF desde los trece años luego de que asesinaron a su padre, sin que haya sabido si por un pleito de tierras o por lío de faldas. Se graduó de abogado en la UNAM. Trabajó en la burocracia y sus mejores años, 18, fueron en el Comité de Acción Editorial de la Organización de Estados Americanos (OEA), aunque lo acusaron de “imperialista”. Lo entrevistó Silvia Isabel Gámez para el Reforma.

LOS GARBANZOS
Al recibir el Premio Joaquín Antonio Peñalosa al mérito editorial, Víctor Roura, jefe de la sección de Cultura de El Financiero, denunció que esa área del periodismo está “amenazado hoy en día por el desprecio o la indiferencia de los propietarios de la mayoría de los grandes medios de comunicación”. Con una bolsa de 150 mil pesos, Roura recibirá el premio en el Festival Internacional de Literatura “Letras en San Luis”, que se efectuará del 19 al 22 de mayo” en la capital potosina… El escritor portugués Antonio Lobo Antúnes anunció que en cuanto termine la novela en que trabaja escribirá otra más y será la última. “Se acabaron las novelas y las crónicas”, comentó, “todo, no publico nada más”… A propósito de haber obtenido el Premio Novela de Primavera con su libro “La sombra de lo que fuimos” (Espasa-Calpe), el escritor chileno Luis Sepúlveda (Chile, 1949), dijo que con la dictadura militar en su país les robaron “el tiempo y la juventud”. Agregó que las historias que le interesan, y que aparecen en el libro, “son las de los perdedores”. Luis Sepúlveda es autor de “El viejo que leía novelas de amor”, traducida a 70 idiomas.




23 de febrero de 2009

Lunes 23 de febrero del 2009

TURBOCRÓNICAS
Glándulas de saraguato

Hay que darles el beneficio de la duda, querido amigo, a quienes te fallan. El sospechosismo es condenado ¿por los grillos o por la Iglesia? Me cuezo aparte. Siempre he pensado marciano y estoy cada vez peor. El estudio de la condición humana ha destruido mi fe en los seres racionales. En cuanto a los irracionales, un perro policía me pescó furioso de una pantorrilla y me zarandeó como muñeco de ventrílocuo. Tenía diez años. El perro no, yo.

Primero los animales y enseguida el ser humano y una larga, extensa lista dizque de amigos y jefes. Sobre la marcha fui diciéndome, el problema es de él, del cuate, me transa, quiere verme la cara... Allá él. Se quedará sin amigos. Prefiero perder un doscientón, a precios actuales, que mantenerlo a mi alrededor sableándome cervezas y desempances. En la cofradía de bolos hay quienes te dicen de antemano que no tienen ni para pagarse una. De ellos empiezo ya a sospechar. Genuinos, los teporochos.

Te platico: Había un amigo a quien le decían el abogado Trastupijes. Desapareció dos sexenios del DF. Un día habló y lo invité a desayunarse donde otro amigo iba a pagarme un préstamo. Sin cobro de intereses. Qué época. Me daba el lujo de prestar dinero. La hipoteca del mes. En cierto momento, sin que hubiera podido ponerlo sobre aviso, porque no teníamos nada vergonzoso qué ocultar, mi cuate extendió el sobre con la pasta. Trastupijes alcanzó a ver su contenido. Con ojos choriceros, dicen las tapatías cuando las barren con la mirada. Así que terminamos el desayuno y tras despedir al otro amigo, el lic me sableó un doscientón.

Amagó con invitarme a una comida y yo calculé que si le daba la suma iba a ahorrarme diez veces más, lo que apoquinara a la hora de la cuenta en la hipotética comida porque él esgrimiera cualquier sobado y obvio truco. Olvidé la tarjeta platina, no me alcanza, argumentos así. Le di el billete y jamás volvió a hablarme.

No tengo remedio pues compro Melático. Luego de redondear mi sueño soconusquense (una palapa en Barrio Nuevo con vista al Tacaná), craneaba invitar a la Plebe a Las Vegas todo pagado. Una docena con el Muco al frente. Tres sexenios después craneo un viaje al centro médico de moda (en USA o en Europa, “so vale ver”) y someternos a un tratamiento que nos permita vivir pujantes otro sexenio. Sobreviven seis. Podrían hasta implantarnos glándulas de saraguato. Siempre y cuando no sea collar.




15 de febrero de 2009

15 de febrero del 2009

TURBOCRÓNICAS
¿Cómo se aceita el mosquetón


B tardó insurrecto doce horas, hermanazo Marco Tulio. Al día siguiente escuché su ingenua reconsideración. Yo había preparado una soflama de tres cuartillas, y sólo usé media. No necesité persuadirlo. Aunque ni a él ni a mí nos queda claro lo del servicio militar, intuyo que importa pagar impuestos. Los argumentos de él fueron de peso mayúsculo… a su edad. Rechazaba reducir a la mínima expresión la mata negra de su cabellera hirsuta y rasurarse cuando se lo ordenaran y no cuando lo juzgara necesario. ¿Cómo iba a recibir agrias órdenes, habituado al trato meloso de su mami?
Cuando desfilé, a los dieciséis, en la ahora prepa 1, aprendí a desarmar y a aceitar y el mosquetón. También las palabras apatía y negligencia. Si ahora tú me das un mosquetón y ordenas acéitalo, te diría, sin vergüenza, lo olvidé. No aceito ni la compu. Pero siempre recordaré el significado de las dos palabras. Palabrejas que el teniente a cargo tenía a flor de labio, yendo y viniendo frente a la imberbe tropa. Los apáticos y negligentes éramos los tembleques chamacos onanistas a sus chirriantes órdenes.

La cartilla militar, licencia de manejo y credencial de elector documentan la mayoría de edad. Los chicos aprenden a obedecer y a mandar. Pero ¿quién los convence del pago de impuestos? En casa, yo. Si no ¿cómo exigir escuelas con excusados limpios y banquetas seguras, invadidas ahora por motociclistas pizzeros, y transporte donde te quepan las pompas o no resbales sobre palanganas aceitosas, como sucede en la línea dos del Metro?

Ahí donde te piden la cartilla debieran exigirte la declaración de impuestos. Estoy de acuerdo con el servicio, aclaro, no con que la exigencia del documento. ¿Hay alguien menos patriota que el ciudadano con cartilla? Sí, quien elude los impuestos. ¿No los pagas porque te gobierna una pandilla de roedores? (“Mamíferos pequeños, unguiculados –¡uñitas!–, con dos incisivos en cada mandíbula, largos, fuertes y encorvados hacia fuera, cuyo crecimiento es continuo y sirven para roer”, informa el tumbaburros).

Tema aparte. Pagas y reclamas cuando entres a los baños de la UNAM o te deslices a diestro y siniestro en la línea dos o te extorsione el del alcoholímetro porque bandeas por la banqueta. Reclamas y votas (el raticida) y los botas. Si no, queda la revolución, pero ¿con qué, si no sabes desarmar y aceitar la carabina?




GARBANZOS DE A LIBRO

Julio Cortázar
Once cuentos, 4 autoentrevistas,
875 cartas en su nuevo libro


En mayo aparecerá “Papeles inesperados” (Alfaguara), de Julio Cortázar (1914-1984), con once relatos sin publicar en obra alguna, un capítulo inédito de “El libro de Manuel”, once nuevos episodios del personaje de “Un tal Lucas”, cuatro autoentrevistas y trece poemas inéditos. También 875 cartas. A cargo del libro estuvieron la viuda y albacea Aurora Bernárdez, de 86 años de edad, y el estudioso Carlos Álvarez. Hallaron el material en cinco cajones atestados. También varios textos sobre cronopios, entre ellos “Un cronopio en México”, sobre un viaje efectuado en 1975. El libro aparecerá para recordar los 25 años del fallecimiento del autor de “Rayuela”.

LOS GARBANZOS
El director de la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería, Fernando Macotela, declaró que con el gasto de la FIL de Guadalajara él haría siete ferias. Pero son autosuficientes y eso les da “una enorme libertad”. Sobre los precios bajos en las ferias dijo: “Siempre fueron un mito… Son para mostrar nuevos productos y por razón natural son más caros…” Las ferias sirven para “entrar en contacto con los autores”…. Lo entrevistó Héctor González para Laberinto, suplemento de Milenio… El gobierno le rindió homenaje al historiador yucateco Silvio Zavala por haber cumplido cien años de edad el 7 de febrero. Silvio Zavala donó su biblioteca de 20 mil libros al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y su archivo a la biblioteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia… “Soy un poeta de una sola obsesión, que es el misterio de Dios en el alma humana”, declaró Javier Sicilia al ganar el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes con su libro “Tríptico del desierto”… Jorge Volpi obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura 2009 con su libro de ensayos “Mentiras contagiosas… En su editorial, se informó que “El Universo del Buho”, que dirige René Avilés Fabila, recuperó el nombre de “El Búho”, después de diez años de publicarse al margen de “Excélsior”. En el 104, de enero-febrero, aparecen las firmas de Patricia Zama, Citlali Ferrer, Martha Bátiz, Martha Chapa, Marisa Trejo Sirvent, Roberto López Moreno, Dámaso Murúa, Roberto Bravo, Hernán Becerra Pino y Carlos Bracho, entre otros.


9 de febrero de 2009

Lunes 9 de febrero del 2009

TURBOCRÓNICAS
Pato Lucas II


Presa de una emoción ¿inexplicable?, sentado en la orilla del asiento, miré la película “Che: el Argentino”. Las fallas de la historia ni por aquí. ¡La obviedad del título! Claro, no hay nada perfecto y no soy crítico de cine. ¿Cuánto medía de estatura Ernesto Guevara? Según el de la tecla, Gael García Bernal sería un chaparro junto al guerrillero y Benicio del Toro más alto. El Che era asmático pero descreo de que haya tenido los pies planos como, sospecho, los tiene Beni. ¿Para qué hablar de Fidel? Del Fidel en la película. Se parecen sólo en la voz, reconoció el colega Carlos Ferreira, fidelista.

Si le hubieran quitado quince minutos al editarla parecería menos lenta en ciertos momentos. Hollywood nos tiene acostumbrados a la celeridad con que se pasa de una escena a otra. ¿Y qué decir de la ausencia de los inverosímiles efectos especiales? En el plano de la estancia del Che en Nueva York, Petunia se quejó de los subtítulos ilegibles sobre el fondo blanco. Hace años ese problema quedó resuelto. A los subtítulos se les rodea de un color azul o negro.

B y M asistieron a la función casi casi a regañadientes. B dará su servicio militar este año y M el año siguiente. No tenían alternativa. A la salida les pregunté su dictamen. Así así, dijo B, mientras que M le dio siete. El de la tecla, nueve. No califiqué nueve y medio por lo ya criticado y por los cabos sueltos. Por ejemplo, Camilo Cienfuegos le pidió al Che que lo esperara para tomar Santa Clara. Pero el Che no pudo. ¿Cuál fue la reacción de Cienfuegos? Podría verse en la segunda parte. Hecha por Hollywood, esa batalla hubiera sido truculenta.

El Che frisaba entonces los treinta años y el de la tecla dieciséis. Como su padre, el mío no el del Che, poseía una agencia distribuidora de diarios y revistas, permanecí al tanto. Pero no recordaba lo que evocó el Pato Lucas (a), ingeniero Raúl Damián, compañero de prepa. Estábamos zumbándonos unas espumosas en La Mesa Redonda. Ya cincuentones. Acababa de saber que dos compañeros se disputaron, años atrás, el primer lugar como los mejores estudiantes, le dije. Tú no te quedabas atrás, dijo el Pato Lucas. ¿Yo? ¿Nerd? No, me dijo, cuando nos graduamos y todos querían de padrino al gobernador priista, propusiste a Fidel Castro… Sin duda yo bien podía encarnar al Pato Lucas II, opinaron los sensatos.


GARBANZOS DE A LIBRO

José Saramago
No logra entender México,
contaminado por la corrupción



El escritor portugués José Saramago (86 años), Nobel 1998, manifestó su esperanza de que algo ocurra en México. Un país que no logra entender, dijo, porque tiene una cultura extraordinaria y una potencia material y espiritual, pero contaminado por la corrupción, la policía y las autoridades. Mientras no se “arranque” el narcotráfico, agregó, él ignora qué podría hacerse. También dijo que es una auténtica revolución que haya un presidente negro en Estados Unidos, pero no hará milagros porque “está rodeado de tiburones”. Saramago habló en una videoconferencia desde Lanzarote, España, donde vive. Sobre su reciente novela “El viaje del elefante” (Alfaguara) dijo que el humor gana en esas páginas un protagonismo ausente en sus demás libros.


LOS GARBANZOS
Habla José G. Moreno de Alba, premio Nacional de Ciencias y Artes 2008, en Lingüística: “Cualquier palabra que se emplee para ofender resulta una mala palabra, pero sin la intención tiene la belleza de cualquier otra”… Para celebrar sus 75 años, Gabriel Zaid publicará nueve títulos de sus libros en la colección DeBolsillo de Mondadori y como novedad “El secreto de la fama” (Lumen), 18 ensayos… María Kodama declaró que ha tenido que recurrir a la Interpol para que se investigue el tráfico ilegal de manuscritos robados o falsificados de su esposo Jorge Luis Borges… A propósito de su novela “Sólo un muerto más” (Tusquets), el escritor Ramiro Pinilla (España 1923) dijo que algún día contará sobre el genocidio de siete años que siguió a la Guerra Civil de España y durante los cualeds murieron 200 mil personas mediante sentencias firmadas por Franco… “Las dictaduras no son posibles sin una complicidad colectiva”, declaró Tomás Eloy Martínez (Argentina, 1934), que acaba de publicar “Purgatorio” (Alfaguara), en el que habla del exilio argentino. “La fuente de esa complicidad es, creo, la ignorancia. El gran recurso de los autoritarismos es obligarte a ignorar, a que sólo sepas lo que ellos quieren que sepas”.




2 de febrero de 2009

Lunes 2 de febrero del 2009

TURBOCRÓNICAS
Por quién dobla la campanilla


Para Luisito Carreño,
a quien ya le develaron un busto, je je.

Tu artículo sobre el plagio, estimado René Avilés Fabila, me pareció un recuento minucioso de lo sucedido en ese materia. Terminé de leer la nota sobre la multa a Alfredo Bryce Echenique, por haberle plagiado dieciséis textos a quince colegas, y sentí en las sienes el repique de la campanilla. Me refiero a la campanilla de los boxeadores que al escucharla saltan del banquillo, sin darse tiempo a pensar en calidad de qué volverán a su esquina cuando doblen de nuevo.

De golpe se me ocurrió aporrear el teclado cuyo remate sería un exhorto al admirado maestro para que me plagie. De tal manera que un juez deposite en mi tarjeta de débito 3, 530 dolarucos. Cuando dividí 56,500 dólares entre quince reparé en que a uno de ellos le tocaría el doble. ¿Quién será ese cuate? Humillado por los tabuladores, pensé también, que podrían plagiarme buen número de ocasiones a mitad de precio. ¿Procederá? ¿No recibiré una segunda humillación, ahora del juez? La multa ¿es multa o es indemnización?

Pospuse el tecleo del texto en espera de una entrevista con declaraciones del autor de “La vida exagerada de Martín Romaña”, y del juez y del autor de los dos artículos. En el colmo de la ilusión esperaba opiniones de autores, editores y expertos en derechos de autor. Sé apenas lo elemental. Si acreditas lo que te fusilas ¿qué tanto incurres en el plagio? También ¿qué tanto gana el acreditado porque aumentan sus puntos académicos? ¿Cuáles se consideran casos de intertextualidad? ¿Quiénes son y cómo operan los rastreadores de falsificaciones en Internet? Tema vastísimo. Yo hubiera querido información para lanzar por Internet la propuesta a Bryce.

Por tu artículo, René, me entero de que han sido acusados de plagio desde Reyes hasta Fuentes, pasando por el lobo mayor Paz. Pero qué necesidad. Ahora bien, sé distinguir un texto de Bryce de uno de Vargas Llosa, por citar a dos paisanos entre sí. Con el primero me deleito, con el segundo pienso. Lo cual, como lector, me hizo decidir que no perdería el tiempo leyéndole al primero de ellos ningún plagio. Pero ¿qué hago con mis otros autores favoritos? Si desde el principio me desagrada el texto, ¿debo sospechar un plagio? ¿No suponer ya que tuvo mala tarde como los toreros? Odio el sospechosismo.




GARBANZOS DE A LIBRO

Salma Rusdhie
Hay política en su nueva novela
porque habla del poder


Salma Rusdhie dijo que en su novela “El encanto de Florencia” (Mondadori) hay política porque parte del libro versa sobre el poder. Agregó que le interesa reinvindicar a Maquiavelo, “objeto de muchos malentendidos”. Reconoció que hay un intento deliberado por alejarse de los temas que aparecen a diario en los periódicos, porque él es antes que todo un contador de historias. Comentó que después de veinte años de haber publicado “Los versos satánicos” se empieza a hablar del libro que escribió no de una entelequia. Se trata de una novela cómica, dijo, inspirada en “El castillo”, de Kafka, pero la gente vio en ella un panfleto, un alegato. Ese panfleto ocasionó que Jomeini ordenara la muerte del escritor anglohindú y que viviera años protegido por agentes de Scotland Yard. Lo entrevistaron para El País Semanal.
*

LOS GARBANZOS

Al obtener el Premio Villaurrutia 2008, dotado de 200 mil pesos por su libro “Viaje a México. Ensayos, crónicas y retratos” (Iberoamericana Vervuert), Adolfo Castañón (1952, DF), declaró: “Siempre he tenido la filosofía de que todo lo que viene de los libros va para los librios, así que todo lo que percibo en términos económicos tiene un efecto bibliográfico, bibliófilo y libresco”… Eduardo Mosches presentó el número 109 de la revista que dirige “Blanco Móvil”, dedicado a los escritores del Pacífico. Participaron Ernesto Lumbreras y Jeremías Marquines… “Tenemos que repensar nuestra moral, con qué valores vivimos y qué nos mueve a vivir, y qué valores difundimos y por cuáles nos guiamos”, declaró el sacerdote jesuita Enrique Maza a propósito de su libro “Rostros del hombre” (Océano)… Paco Ignacio Taibo II anunció la publicación de un relato sobre la Decena Trágica y el asesinato de Francisco I. Madero y una novela titulada “La verdadera historia de la batalla del Álamo”… Eusebio Ruvalcaba coordinó la antología “Prohibido fumar. Cuentos contra la represión” (Lectorum), en cuyas páginas hay textos de Claudia Guillén, Leo Mendoza, Marcial Fernández y Fedro Carlos Guillén, entre otros… Basada en la novela “Memoria de mis putas tristes”, de Gabriel García Márquez, el francés Jean Claude Carriére escribirá el guión de la película que se filmará en la ciudad de Campeche, informó el titular de la Comisión Estatal de Filmaciones, Manuel Ortega Lliteras.

26 de enero de 2009

Lunes 19 de enero del 2009

TURBOCRÓNICAS
Alma de mercachifle

Al volver al DF de mi Taller de Narrativa en Tuxtla Gutiérrez (TG) traje ejemplares de “Soconusquenses. Crónicas y semblanzas” (SCS). Años sin publicar y de pronto, ¡zas!, dos mamotretos. Si tuviera agente me dirían como a Charles Fountain, publica cada dos años. ¿Cómo dosificar la edición de tus libros si tienes ochenta años de edad? Importa escribir. Un adicto suyo le leería cien novelas en dos años a dos horas diarias.

Coneculta-Chiapas editó mil ejemplares de SCS. De regalías recibes cuatrocientos setenta y cinco ejemplares. Te retienen veinticinco para promoción. El Consejo se queda con la mitad y veinticinco más para promoción. (www.conecultachiapas.gob.mx) Necesitaría hacer ocho viajes a TG.

Ya tienes tu dotación, dijo Petunia. Ahora ¿qué? Podría ofrecerlos en Gandhi, pero es un lío. Hace años acompañé al ex combatiente Enrique Maldonado. Le aceptaron la novela “Entre el amor y la guerra”. Sus experiencia en la segunda guerra mundial y su paso por Japón donde le abrieron la barriga a lo ancho con un corte fino de bayoneta. Agotó el libro. Quiso cobrar. No tenía facturas.

¡El Metro! Antes escribiría media cuartilla para aprendérmela de memoria y ejercitar el tono cadencioso del vendedor ambulante. No tengo alma de mercachifle. Puedo estar culiatornillado horas escribiendo gratis, pero vender es como ir a dar a uno de los círculos del infierno.
El primer ejemplar de SCS se lo regalé al administrador del Gran Hotel Humberto. Dos a los simpáticos y diligentes empleados de la Cafetería Avenida. Diez a los talleristas. Uno a Édgar Miranda, todólogo del Coneculta-Chiapas. Él va por mí al aeropuerto y me lleva de regreso. Quise obsequiarle uno al empleado de la línea aérea, pero lo vi jetón porque yo intentaba abrir con las manos el paquete flejado con la ominosa cinta canela, para sacar cuatro ejemplares y dar el peso.

Nunca eché una botella con nada escrito a ningún mar. Estaba esperando Internet, creo. Pero llegó y me pescó abstraído tecleando mamotreto tras mamotreto y crónica tras crónica. Cuando mi agente, Petunia, se dio cuenta de que no vendía nada y si vendía no cobraba, renunció y buscó chamba. Los dos niños aceptaron dichosos vender mis libros en las presentaciones a cambio de la comisión del diez por ciento. Gracias a ese entrenamiento de hace diez años ahora quieren ser todo menos reporteros o narradores.

GARBANZOS DE A LIBRO

Giller Leroy
“Hay crisis pero sin explosión
de creatividad”

Para Miguel Badillo, de manera solidaria.

El escritor francés Giller Leroy declaró que “los Fitzgerald (Francis Scott y Zelda) eran una pareja de ensueño”. La crisis de ahora, agregó, se parece a la que ellos vivieron y contaron en los años veinte del siglo pasado, pero que no hay “la gran explosión de creatividad” de entonces, cuando se forjó una nueva pintura, una nueva literatura y se cimentó el lenguaje del cine. Dijo que mientras la obra de Zelda se ha ido apagando porque su obra no pasó el examen del tiempo, la obra de Francis Scout ha ido creciendo. Leroy fue entrevistado para Babelia, suplemento de El País, a propósito de su novela “Alabama song” (RBA), Premio Goncourt 2007 en la que recrea la vida de la pareja de escritores. La misma editorial publicará “Pizcas de paraíso”, libro de cuentos de Zelda y de Francis.

LOS GARBANZOS
“La escritura está en el corazón de nuestras conversaciones conyugales”, reveló Siri Hustvedt, esposa de Paul Auster, que acaba de publica la novela “Elegía para un americano” (Anagrama). “Siempre hemos estado en el trabajo del otro y siempre hemos sido el primer lector de la obra de cada uno. En mis libros no hay mucho trabajo para el editor. Si no me gustan las sugerencias que tienen que aportar no las sigo. El lector en quien más confío es Paul”… La última novela de Paco Ignacio Taibo I, “Tres tuertos en el agua”, podría aparecer antes del primer aniversario de la muerte del escritor, el 13 de noviembre del 2008, informó su hijo Benito Taibo… Entre regalos, préstamos y ventas de saldos se han “acercado a lectores habituales y recién ganados”, en el 2008, unos 5 millones de libros, informó Paloma Saiz Tejero, del Gobierno del DF… Acuse de recibo: “Tinta seca. Revista de arte y literatura”, 91, enero-febrero 2009, que dirige Miguel Ángel Muñoz, con textos de John Berger y de Francisco Calvo Serraller, y una entrevista a Margaret Atwood. También “Solar. Una nueva luz en la cultura”, 63, diciembre del 2008, que coordina Mario Saavedra con textos de Rigoberto Menchú, Lucía Cavalchini, Rocío Galicia, Fernando de Ita, Mario Saavedra y entrevistas a Juan Manuel Roca (de Reneé Acosta) y a Luis Martín Garza (de Gonzalo Valdés Medellín).

18 de enero de 2009

18 DE ENERO DEL 2009

TURBOCRÓNICAS
Los fascistas del lenguaje

Lo de “bien buena” en lugar de “muy buena” era incorrecto hace mucho tiempo, querido amigo Guillermo. Ahora “bien” es una de las diecisiete acepciones del vocablo aprobada por la Real Academia Española, cada vez más permisiva. En la séptima acepción aparece como sinónimo de “muy”. Si hubiera un desocupado que hiciera la lista encontraría cientos, miles de expresiones equivocadas. Por eso el lenguaje de tan vivo cambia cada segundo, para bien o para mal. El cretino y la cerilla tiene mucho que ver en el asunto. Los chinos podrían estar a salvo respecto a la cerilla.

El refrán de que el sordo no oye pero compone es un ejemplo a partir del mismo refrán, porque debiera ser “El sordo no oye pero cómo descompone”. Te daré dos ejemplos. El primero podría atribuírselo al cretino. Un “wey” escuchó la expresión “seguir adelante” y la tergiversó al repetirlo como “salir adelante”. Si le piensas ésta frase resulta una cretinez. Un problema, una desgracia, entorpece o detiene tus planes, digamos. Con ganas y esfuerzo y talento “sigues adelante”. ¿Cuál salir adelante? Podrías salir por la puerta de atrás si se tratara de evitar una trampa en la puerta de adelante y continuar tu camino hacia la meta. La otra puedo atribuírsela al ente sordo por la cerilla que al oír la analogía “oscuro como la cueva de lobo” la cambió, dada su cretinez y sordera, a “oscuro como boca de lobo”. Para ver qué tan oscura está la boca del lobo te verías obligado a abrirle la carraca y asomarte, y a ver si sales de ahí con nariz y labios.

Respecto al buen estado de las orejas de los chinos es lucubración mía porque acabo de leer la noticia de que tienen un servicio callejero semejante al del rapabarbas “con paisaje”. Llegas y dices quiero destape de cañería de los oídos. El otorrinolaringólogo usa algo como cera liquida caliente. En China debe haber cotonetes, pero de que el mundo tiene a su buena cantidad de hedonistas los tiene. Es como, habiendo tantos modelos de navajas de úsese y tírese, muchos gustan de que el peluquero le afeite y le mime los cachetes mientras sestean.

Así que, al respecto, debes ser tolerante o de lo contrario te conviertes en un fascista del lenguaje. Nadie es perfecto. Al principio crispa y debes morderte uno. Impaciente e intolerante puedes quedarte como Hitler, chiclán, y entonces procedería contigo lo de “wey”.

marcoaureliocarballo. blogspot.com

GARBANZOS DE A LIBRO

Carlos Cuarón
“Los políticos mexicanos
son en especial imbéciles”


El escritor y director de cine Carlos Cuarón declaró que todos los países están llenos de “políticos imbéciles”, pero en el caso de México son “especialmente imbéciles”, y que lo ha pensado y dicho toda su vida. La gente en el poder, agregó, “es megalómana” y “enferma de poder”, sin excepciones, y como utilizan al pueblo para llegar adonde están “entonces el mexicano vive muy agachado”. Rius, citó, ha escrito y dibujado “comics enteros”. Este país, al que llamó adolescente en busca de identidad, es “una sociedad corrupta, donde la única institución sólida es el narco”. En lo particular dijo que el mexicano no le perdona el éxito a nadie y que un ejemplo de ello es Hugo Sánchez. Reiteró que los argentinos son más instruidos y cultos porque hay una librería en cada cuadra mientras que en México hay una en cada ciudad. A propósito del éxito que ha tenido su película “Rudo y Cursi” de la que escribió el guión y dirigió, Carlos Cuarón fue entrevistado por Minerva Hernández para el Reforma.

LOS GARBANZOS
El autor de la novela “Península península” (Alfaguara), Hernán Lara Zavala, recibió la Medalla Yucatán por su trayectoria. La otorga el gobierno de ese estado… El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, autor de “La vida exagerada de Martín Romaña”, tendrá que pagar 56, 500 dólares de multa por el plagio de 16 textos a 15 autores. El abogado dijo que apelará la sentencia… Maruja Torres, que acaba de ganar con su novela “Esperadme en el cielo” el Premio Nadal (18 mil euros) declaró que en la novela, cuyos personajes principales son los escritores desaparecidos Manuel Vázquez Montalbán y Terenci Moix, “la única que sale mal soy yo misma: pedante, sentada con el control de la tele, siempre cerca de la nevera, y pensando en el Premio Príncipe de Asturias”… “Yo quiero que me entienda todo el mundo”, declaró la escritora española Ana María Matute (83 años). “Yo no quiero torturar al lector… Hay muchos escritores a los que les encanta torturar al lector… A mí me gusta que me entiendan…” La directora del FCE, Consuelo Sáizar, informó de que con motivo de los 75 años de esa institución celebrarán los 75 años de edad de José Emilio Pacheco; los 75 de Gabriel Zaid y los 80 de Eduardo Lizalde.

12 de enero de 2009

Lunes 11 de enero del 2009

TURBOCRÓNICAS
Urgen insultos femeninos

Tus inquietudes son procedentes como gran lector que eres, lo cual denota interés en el lenguaje, querido amigo Guillermo. Pero el asunto que planteas sería un caso para alguien como el maestro Arrigo Cohen, ya desaparecido. No digo que no haya más lingüistas. Por ahí andan, por ahí están, quemándose las pestañas en sus respectivos cubículos. No ha surgido alguien como el maestro Arrigo Cohen y antes como Nikito Nipongo (a) Raúl Prieto. No me atrevería a compartir la idea de que “güey” viene de “to wait for” (güeit), “esperar” en inglés. Sin duda la influencia gringa es avasalladora, pero lo más probable en ese caso es que quién sabe, diría otro experto en la materia, el licenciado Cantinflas, quien desapareció antes de morir don Mario Moreno.

Sin haberle cavilado gran cosa la moda cundió, supongo, como suele esparcirse el virus de la gripe. En ese sentido resultó peor el virus del “güey” que el otro del “o sea”, ¿recuerdas? Son muletillas y en cuanto a eso ninguno de los maestros mencionado hubiera podido hallar su origen. Digamos ¿quién fue el primero que expresó en este país: ¡Álzalas, güey!...? Pero tanto uno como otro se haría tirado de los pelos al escuchar hace meses a los locutores diciendo “pederastía” en lugar de pederastia.

Cuando un chavo le dice güey a un amigo porque ignoren que viene de buey, sin testículos, puede ser sólo asunto de ignorantes y hasta de cretinos. Incluso lo interpretan como galardón. Pero cuando una chava le dice güey a otra chava es como ¿para qué? Ahí, aparte de ignorancia o de cretinismo, las feministas se mantienen indiferentes, piensa uno. Es decir, les hace falta imaginación, creatividad, dicen ahora, para descubrir o acuñar insultos desde la perspectiva de la mujer. Por ejemplo no han creado el equivalente a la mentada de madre. El mayor insulto entre ellas, creo, es llamarse perras, y de ahí no pasan.

Tu teoría me llevó a pensar que, si hubiera sido así, resulta más acertado buscar el origen en la interjección “hi”, que se pronuncia “jay” casi “jey”, tal y como nos enseñaron en la prepa. Saludo gringo. De ahí a güey sólo es cosa de no saber inglés y de tener mal oído. Incapaz de efectuar una labor de lingüista, le pregunté a Petunia qué opinaba del caso. No se hagan bolas, dijo ella, güey viene de buey. Punto y se acabó.





GARBANZOS DE A LIBRO

Jaime Labastida
“No me importa ser
políticamente correcto”

El escritor Jaime Labastida, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008 en la rama de Historia, Ciencias Sociales y Fiolosofía, declaró que le parece “muy escasa” la influencia de los intelectuales en el sistema. Quienes influyen, agregó, es porque tiene “un puesto en el ‘star system’ intelectual”. Si no tiene reconocimiento internacional o no tiene derecho de picaporte en Los Pinos, a ese intelectual no se le toma en cuenta. Como ejemplo de influyente citó a Octavio Paz y a Carlos Fuentes. Pero José Emilio Pacheco y Carlos Monsivais carecen de esa influencia. En cuanto a la opinión de él, criticando regímenes priistas y panistas, indicó, “nadie me ha hecho caso”. Al respecto, dijo: “No me importa estar marginado ni ser políticamente correcto ni ser recibido en Los Pinos, adonde nunca fui, nunca me interesó ir ni antes ni ahora…” Lo entrevistó Roberto García Bonilla para Laberinto, suplemento de Milenio.

LOS GARBANZOS
Eulalio Ferrer (88 años), que acaba de publicar su primera novela “Háblame en español”, declaró que cuando volvió a Santander de visita tras su exilio en México fue al cementerio a echar claveles a las tumbas comunes de los muertos en la guerra civil. Cuando el vigilante lo increpó al preguntarle qué hacía, Ferrer, quien es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, dijo que estaba echando claves sobre su tumba. “Pero si usted está vivo”, le dijo el guardia. “Sí porque de no haberme ido de España estaría enterrado aquí”. Lo entrevistaron para El País… “Como agua para chocolate”, novela de Laura Esquivel, se publicará en España (Suma de letras) en una caja que contiene doce fascículos, que son los doce capítulos del libro… El escritor italiano Roberto Saviano, a quien la mafia siciliana ha amenazado con matar, dijo que estudia a los grupos criminales mexicanos y africanos para escribir sobre ellos… Acuse de recibo: “El Güilo Mentiras” (gobierno de Sinaloa y UAS), de Dámaso Murúa. El autor escribe en la contraportada que primero escribió diez cuentos mientras vivía Florencio Villa, el Güilo Mentiras, y enseguida pudo reconstruir el resto “porque me apoderé por suerte de su lenguaje pícaro y ocurrente”.

29 de diciembre de 2008

Sábado3 de enero del 2009

TURBOCRÓNICAS
Malditas sean las tarjetas

Petunia pidió que fuera por ese cheque aunque lo cobrara dos días después. Le habían rechazado su tarjeta no obstante el saldo favorable. Aparte, un contador pidió otro recibo de honorarios pues el anterior estaba vencido. Por esas razones (no llegaríamos ni a Lechería) decidimos quedarnos el fin de año en el DF. Cobras el cheque, dijo Petunia, y vas al banco y lo cambias. No se puede, dije. No se ha podido. Debo depositarlo. Ella insistió.
Invité a mi hijo Brunobrú a que me acompañara. El otro, Mariolín, de plano se rehusó enajenado, boquiabierto, ante su X-Box. Ambos se niegan a acompañarme en el tercer sexenio de sus respectivas existencias. Lo hicieron durante el segundo sexenio. B prefería La Habana y M el café De Carlo, en la Roma. La pasamos bien cafeteando en La Habana. B me dijo cómo hacerle para abrir un texto de Ornán Gómez enviado en calidad de zip.
Recogimos el cheque y ya de regreso, cuando lo conduje hasta el último vagón del Metro, B dijo que era el de los mampos. Me quedé de a seis, diría cualquier capitalino. B se subió cierta vez a la línea tres y empezó a ver cómo entraban parejas de hombres. Al poco rato, agregó, estaban besándose. Extrañado, le dije que “eso” no era oficial. Ambos estábamos al tanto de los vagones exclusivos para mujeres, y de los camiones y al parecer convoyes del Metrobús, pero ¿de homosexuales?
Años atrás, decidí tomar siempre el último vagón de cualquier línea porque ahí hallaba dónde sentarme a leer. No había visto nada semejante.
Esta vez tomamos, semivacío, el último vagón de la línea dos. Un adolescente extraño venía de pie a mi lado. Yo intentaba releer “Herzog”, de Saúl Bellow, después de varios sexenios. El chamaco emitía ruidos extraños con la garganta, como de enfermo de los bronquios. Iba de un lado a otro, riendo, cual si tuviera lombrices incluso en el cerebro. Me desconcentraba. En Xola iba a bajarse, pero ahí subió alguien con quien supuse había quedado en verse. Tipo mayor, de bigote y de ojos como pintados… Tomaron asiento de ladito. Sus rodillas, en contacto. Reían. Se picaban el ombligo.
¿Iba yo ahora a buscar asientos vacíos en el primer vagón? El epifenómeno me importa un diputado, pero distraen con sus arrumacos.
Cuando llegamos a casa, dejé de pensar en todo esto y en que deposité el cheque. A Petunia le habían clonado su tarjeta Banamex, dijo ella. Le robaron todo su aguinaldo.


GARBANZOS DE A LIBRO

Jorge Ibargüengoita
pensó en volver al teatro

Mientras escribía su novela “Isabel”, que dejó inconclusa, Jorge Ibargüengoitia (1928-1983) pensaba en volver a escribir teatro, declaró su viuda la pintora Joy Laville. También iba a escribir una historia sobre su familia. A juicio de Joy, “Los pasos de López” es la mejor novela de su esposo, muerto en un avionazo en España. Comentó que le gustaba cocinar y que entre sus amigos era famoso por la paella que preparaba. Aun cuando bebía (tequila), en París donde vivió el último año de su vida tomó poco. Era muy disciplinado, escribía de diez de la mañana a dos y media de la tarde. En las tardes leía recostado en un sofá. Era muy alegre, dijo Joy, aun cuando se le consideraba malhumorado porque le gustaba ser “muy directo”. La entrevistó Salvador García para La Jornada Semanal a propósito de aniversario 25 de la muerte del autor de “Los relámpagos de agosto” (Mortiz).

LOS GARBANZOS
Al publicar su primer libro de ensayos “Vuelo sobre las profundidades” (Lumen), José Agustín declaró que la narrativa nacional “está bien” con autores jóvenes brillantes, medianamente jóvenes, ancianos y “figuras ya mayores que yo, consolidadas por completo, algunos petrificados”… “Eclipse”, el tercer volumen de Stephenie Meyer (35 años), lleva vendidos ya 1.3 millones de ejemplares en los último trimestre del 2008, informó Alfaguara. “Amanecer”, la cuarta entrega, apareció en inglés en agosto pasado. Con “Crepúsculo” y “Luna nueva”, la Meyer ha vendido en total unos 25 millones de ejemplares en el mundo… Fernando Savater, que acaba de publicar “Misterio, emoción y riesgo”, artículos, (Ariel), dijo que por fin empezó a releer, sobre todo los libros que leyó antes de tiempo… El escritor cubano-estadounidense Jorge Dávila Miguel perdió la mitad del Premio Juan Rulfo 2008 porque había publicado su cuento “La mensajera” diez años antes. Así que el único ganador es el mexicano Ignacio Padilla con “Los anacrónicos”… “Las monjas de entonces (de su niñez) únicamente enseñaban su propia ignorancia”, declaró Ana María Matute (83 años) al publicar su novela “Paraíso inhabitado” (Destino).

28 de diciembre de 2008

Domingo 28 de diciembre del 2008

TURBOCRÓNICAS
Nombres de artista

Todo empezó, querido maestro Dámaso Murúa, por mi curiosidad ante el uso de los seudónimos. Me intrigan, despiertan mi curiosidad. Quizá porque en periodismo son mal vistos, pues lo escrito adquiere rango casi casi de anónimo. En narrativa se dan casos. Antes del movimiento feminista, mujeres inglesas publicaron su nombre con siglas para que el lector los creyera varones, como tú sabes. Incluso la Rowling empezó a firmar la saga de Harry Potter, con el JK previo.
Cierta vez cometí la rancherada de acaparar la charla de cuatro a la mesa, presente un articulista mexicano nacido en España, adicto a los seudónimos. Era mi oportunidad para descubrir por qué un periodista los emplea. Cuando llegué a aquel changarro todos bebían mezcal. Pedí lo mismo. De recién nacido, me habían dado biberones con mezcal de pechuga.
A otro invitado no le enfadó que acaparáramos la charla sino que, para no ser tan rústico, yo evocara una fiesta suya. Cuando llegué a su apartamento, platiqué, todos estaban sentados en el suelo fumando mota. El periodista de los seudónimos había sido profesor de mi amigo y ex colega, entonces embajador en la tierra de James Joyce y de John Banville. Ya te imaginarás, Dámaso. El embajador se quejó con el otro comensal, René Avilés Fabila, de que yo me había portado políticamente incorrecto al revelar su adicción a la yerba. Tardaría poco en vengarse.
Aquel periodista me dio explicaciones sobre el uso de los seudónimos, pero a la mañana siguiente no recordaba una. Al principio creí que el mezcal me había destruido buen ramillete de neuronas. Pero conforme ha pasado el tiempo creo que ninguna explicación me satisfizo.
Hay quienes llevan nombre de artista como lo es el de Dámaso Murúa, cuyo apellido significa muralla en vasco, según me has ilustrado. El mío significa Roble uno y Lobo el otro (López). Si naces artista y llevas un nombre vulgar, te lo cambias y ya. Cuando Elena Garro me recomendó con Carmen Balcells para que yo publicara mi primer libro, Carmenchu comentó que yo iba en caballo de hacienda con ese nombre. No pasó nada. Sigo igual. La obra no estaba a la altura del nombre. Así que me propuse trabajar como acémila.
Aquella noche perdí dos sesiones de trabajo, a causa del mezcal y porque el embajador me dejó bien bolo en una casa vecina, no en la mía. Como celebraban un triunfo de los Pumas, me dieron cobijo. Del mezcal pasé a las caguamas.


GARBANZOS DE A LIBRO

Daniel Sada
“O seduzco o irrito”

Habla Daniel Sada (Mexicali, 1953), Premio Herralde de Novela 2008 con “Casi nunca” (Anagrama): “Mi literatura puede causar puntos de vista muy extremos: seducir o irritar… No soy un best seller, pero con este premio creo que hay la oportunidad de abrir el círculo… Lo primero en que pienso es en el narrador. Me lo imagino como un narrador indiscreto y metiche que hace conjeturas… El punto de vista es para mí importantísimo. A veces tardo seis o siete meses en hallarlo… Han dicho que mi prosa puede asfixiar de tan pulida que está, pero así soy, mi mundo es verbal. Voy a triunfar o a fracasar con lo mío, no con ideas prestadas… Para mí son muy importantes los ritmos en la prosa. Es una aspiración de todas las artes. Incluso en la pintura y en la escritura hay que buscar una cadencia rítmica…” Lo entrevistó Héctor González para el suplemento Laberinto del Milenio.

LOS GARBANZOS

“Aunque Obama puede ser mejor que Bush, el imperio es el imperio y todavía es el imperio, y el emperador tiene que actuar en función del imperio”, declaró Juan Marsé (Barcelona 1933), Premio Cervantes 2008…
Ignacio Padilla, mexicano, y Jorge Dávila Miguel, cubano, ganaron el Premio Juan Rulfo de Cuento 2008, convocado por Radio Francia Internacional, con “Los anacrónicos” y “La mensajera”, respectivamente. La bolsa compartida es de 5 mil euros…
El escritor japonés Haruki Murakami (Kyoto, 1949) dijo que su ídolo y su modelo es Dostoiewsky y que como sucedió con el escritor ruso desea escribir sus mejores libros después de los 60 años de edad. “Cuando escribo, desciendo a las profundidades de mi mente”, comentó. “Cuanto más bajo más peligroso resulta”. Algunos títulos suyos son “Tokio blues”, “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” y “After dark” (Tusquets)…
Acuse de recibo: “El Búho”, número 103, diciembre 2008-enero 2009, dirigida por René Avilés Fabila, con homenajes a Rubén Bonifaz Nuño, Alfonso Reyes, Paco Ignacio Taibo I y Alí Chumacero y textos de Carlos Bracho, Martha Bátiz, Roberto Bravo, MAC y Bernardo Ruiz, así como de Luz García Martínez, Marcela del Río, Perla Schwartz, Salvador Camelo Torres, Martha Figueroa de Dueñas, Roberto López Moreno, Citlali Ferrer y Patricia Zama.

21 de diciembre de 2008

Domingo 22 de diciembre del 2007

Aquí van dos de mis tres columnas semanales:

TURBOCRÓNICAS
Amores perros
Debo confesar que después de cubrir parte de una guerra, la de Nicaragua, las conferencias de prensa me dejan frío. Bueno, jamás sentí ninguna emoción cubriéndolas. Experimenté cierta descarga de adrenalina al entrevistar a un boxeador, el Púas Olivares; a un actor de cine, Emilio El Indio Fernández, y a un ex cómico, Mario Moreno. Pero cuando miré al colega chií de la televisión independiente iraquí lanzarle sus zapatos uno tras otro a George Bush, dudé entre saltar de mi asiento, como dan ganas en el instante en que anota el tri, o servirme un jaibol triple.
Poco sé de la cultura árabe aparte de media docena de películas y de los cuentos de “Las mil y una noches”, leído en la niñez. También me gusta el jocoque seco con aceite de olivo, mexicanizado con cebolla y chile verde picado, y los huevos de cazuela con chorizo árabe. Allá en la tierruca había una familia de árabes muy bravos. Los mataron a todos, me temo. Le decían “los turcos”.
Un amigo resolvió ser mexicano a los dieciocho años de su edad. Nacido en la Narvarte de madre mexicana y padre libanés, creció a punta de huevos rancheros y de frijoles, tanto de la olla como refritos con salsa verde o roja de molcajete. Lo vi zamparse tacos de lengua y de ojo, bien resguardada la corbata y empinando el trasero. ¿Qué haría yo de árabe?, contestó cuando le pregunté si había sido una decisión difícil.
Bush cabeceó muy ágil los dos lanzamientos y su comentario (“calza del diez”) tiene una carga de humor a la gringa que me dobla de la risa. Pero se necesita ser un genuino desfachatado para viajar al país que has invadido de manera tan torpe. Igual de torpes actuaron los de la CIA, incapaces de conocer de antemano la trayectoria de Muntader al Zeidi (29 años). El periodista anunció desde siempre que deseaba arrojarle los zapatos a George “John Wayne” Bush. Pero no había hablado de la frase estentórea con la cual acompañaría sus dos proyectiles arrojadizos: “¡Toma tu beso de despedida, perro!”
Bush debe debatirse entre si le pide o le ordena al gobierno de Irak la libertad del héroe de la resistencia iraquí. Entre más tiempo transcurra (16.12.2008) Muntader al Zeide saldrá del bote listo para iniciar una carrera política. ¿Estilo Peje? Lo pienso así porque tengo mis dudas acerca de que un periodista pierda la objetividad y la imparcialidad. Claro, “no” hubiera querido estar en los zapatos de Mountader.


GARBANZOS DE A LIBRO

Arturo Pérez-Reverte
“Escribo porque me divierte”

Arturo Pérez-Reverte (España, 1951) declaró que un libro puede ser complejo, culto, con personajes densos y al mismo tiempo muy divertido. Agregó que al empezar a escribir novelas él fue contra la crítica que pedía novelas intimistas, sin acción y sin personajes. Esas novelas, dijo, fueron pasajeras y planas y murieron con el tiempo. “Yo escribo porque me divierte”, comentó, “si fuese infeliz escribiendo no lo haría”. En cuanto a lecturas dijo que “Los tres mosqueteros” lo llevaron a “El conde de Montecristo” y de ahí a “La cartuja de Parma”, a “Rojo y negro” y a “Madame Bovary”. Reconoció que un día se quedará atrás, porque nadie evoluciona de manera permanente. “El club de Dumas” lo hizo cruzar la barrera de las grandes ventas y lo situó como novelista internacional. Lo entrevistaron para el suplemento Babelia de El País.

LOS GARBANZOS
La Real Academia Española y Alfaguara editarán en un año 400 mil ejemplares de “La región más transparente”, de Carlos Fuentes, a cien pesos, que incluye un glosario de mexicanismos. También se informó que de “El Quijote” se llevan vendidos 2.6 millones de ejemplares y de “Cien años de soledad” 1.1 millones… Habla Daniel Sada (1953, Mexicali), Premio Herralde con su novela “Casi nunca”: “Tengo 35 años escribiendo y creo que he encontrado una manera de hacer las cosas, pero todavía no tengo muchas certezas con mi voz, todavía sigo explorando”… El “Nuevo tesoro lexicográfico del Español” será de 11 volúmenes y más de 10 mil páginas y servirá de base al “Diccionario histórico del Español”, que prepara la Real Academia Española… “Siempre me ha interesado sacar lo literario de mis propias experiencias”, declaró Manuel Vicent (España 1936), que acaba de publicar su novela “León de ojos verdes” (Alfaguara)… Acuse de recibo: “Once miradas sobre René Avilés Fabila” (UAM-Xochimilco), de María Eugenia Ruiz Velásquez, compiladora. Los textos son de Carlos Bracho, Felipe Gallardo, Eve Gil, David Gutiérrez Fuentes, Andrés de Luna, Dionicio Morales, Jorge Munguía Espitia, Carlos Ramírez, Bernardo Ruiz, Ignacio Trejo Fuentes y Betty Luisa Zanolli Fabila.

16 de diciembre de 2008

Martes 16 de diciembre del 2008

Martes 16 de diciembre del 2008
Querido Mariolín: He tenido que recurrir a este medio dadas tus ocupaciones, ahora acentuadas con los exámenes de la prepa. Se me ocurrió el medio porque al día siguiente de tu charla por teléfono de cinco horas treinta y siete minutos, le comenté el suceso a tu mamá. Le pregunté si ella consideraba que el asunto “estaba mal”. Sí, me dijo con un gesto de desaliento. Le dije que acaso era mejor que platicaras con una amiga cinco horas treinta y siete minutos en lugar de salir de noche a tomar un café por ahí. La inseguridad. El alcoholímetro. Los pederastas. Tu mami P. me dio a entender que no era flirteo sino que estabas estudiando para el examen del día siguiente. Quedé perplejo, pero me repuse de inmediato.
No era mala idea, si tomamos en cuenta las distancias que deben recorrerse en la megaurbe. Choques. Atropellados. Aviones que te caen en la cabeza. Pero entonces ¿por qué me habías preguntado mi edad para dársela a tu interlocutora cuando pasé al baño del estudio? Supuse que entre capítulo y capítulo del examen se valía hablar de fruslerías, como lo es la fruslería de mi edad. Entonces le pedí a tu mami que te recordara cuáles son las reglas para el uso de mi compu y de mi silla de trabajo. No recuerdo si te he platicado que destruyo una de esas sillas cada año, culiatornillado escribiendo. Ya no son como las de antes, pero sí más caras. Desde luego tú antes que nadie tienes derecho a usarla porque tú la armaste. Sabes que odio los instructivos. Pero me parece arriesgado que hagas malabares en ella, en la silla, como si fuera la patineta de tu papi. De rodillas sobre el asiento y meciéndote con los codos en el respaldo, el auricular en la oreja. Tu mami P. se fue encendiendo. Chaparrita y todo pero de pronto la vez como del tamaño de Uma Thurman. Ya sabes por las que atraviesa. P. no Uma. Entonces me dijo que a ella no le gustaba regañar. Por supuesto le dije que no quería que te regañara sino que te educara.
Lo del regaño tenía jiribilla. Ella me acusa de pasarme el tiempo regañándola, pero no regaño es crítica. Una de sus malas interpretaciones y una de mis deformaciones profesionales. De haberse casado con un diputado...
Hubiera querido recordarle la frase de Schopenhahuer, pero en casa es ya frase manoseada. “No hay malos padres”, habría dicho Schopenhahuer, según el colega el Diablo Ibarra, “hay malas madres”. Así que díjeme que me dije hablaré con Mariolín cuando regrese de su examen. Pero no creas tú, Mariolín, que la respuesta materna me satisfizo. No. Sentí una descarga interna de humor negro y de bilis, y no pude trabajar y mejor me fui a la peluquería. Después de una caminata de media hora y con los pelitos haciéndome la vida imposible en la nuca llegué al Depor. Pero ¿qué crees? Estaba cerrado. Entonces caminé de regreso a casa otros quince minutos. De vez en vez me sacudía el cabello y me rascaba y me metía los dedos en las orejas porque los malditos pelos parecían como manipulados por tu mami. La gente sólo me miraba. Claro, ni modo que me preguntaran: ¿Está usted bien? o ¿Se siente poseído por la Santa Muerte? Eso de se siente bien sólo ocurre en las películas. Aquí te ven con desprecio. Si te ven.
Luego del baño, de donde me quisieron sacar primero tú y enseguida tu mami porque había llegado el plomero a cambiar no sé qué bitoque, díjeme que me dije sólo dos pálidos jaiboles van a drenarme el humor negro y la bilis. Pero dobles los jijoesú, diríamos en Los Mochis. No, mejor triples. La falta del perro embotellado me hizo servirme dos fajazos de mezcal con agua tónica. Mezcaltónic. Una mezcla que espero haber descubierto yo.
Me cayeron tan bien que me hicieron sentir que podía aguantar otros treinta años al lado de tu mami. Pero al mismo tiempo se me ocurrió darle una lección. Antes iba a hablar contigo. De que podías usar el teléfono del estudio y mi patineta, pero no cinco horas treinta y siete minutos. Fue imposible. La presencia de tu amigo Diego, Macedo o Chato… Debes decirme quién es cada vez que llega uno de ellos. No me gustaría decirle Macedo a Diego o viceversa. La lección fue que me puse a leer en la mesa, pero me temo que nadie se dio cuenta, ni tu mami ni tu abuelita. Ellas sólo hablan del Palacio de Hierro. Cuando tu mami reclamara, pensaba emitir un rollo de media cuartilla sobre la gente grosera. Decirle que nacimos groseros, nacimos animalitos, y es necesario recibir una buena cepillada a lo largo de la vida. Claro, la educación se mama, pero es necesario ponerse al día porque nuestros padres son superados no en veinticinco años, en cinco o seis. Superados en cuanto a buenas y malas maneras. Se sabe que entre más te educas más grosero puedes ser.
Por eso te pedí tu correo. ¿Será el último intento para comunicarme contigo? No. Queda mi blogspot. ¿Esperaré a que acuses de recibido? Tampoco. No quiero correr el riesgo de que la máquina me rebote el correo. He observado que tu caligrafía es como del siglo XXII. En mi blogspot puedes escribir lo que quieras. Sin duda estas líneas serán terapéuticas. Para mí. El mezcaltónic me hace bien a la corta porque a la larga…
Tu padre que te quiere un poco más civilizado de lo que está en manos de tu mami civilizarte.

14 de diciembre de 2008

Domingo 14 de diciembre del 2008

Muy bien allá ustedes. Aquí van dos textos:

TURBOCRÓNICAS
Camorra de payasos
MARCO AURELIO CARBALLO
¿Qué tanto espías?, preguntó Petunia y empecé a contarle. Una mujer gordinflas de tez color humo le había apretado los bajos al payaso. No vi el rictus en él, pero sí cuando empinaba el trasero. La mujer le había estado diciendo entre dientes que debía “caerse” con la cuota. Estaba harta de darle plazos. No iba a permitirle una semana más. El bufón, de traje bombacho amarillo huevo, azul Oaxaca y rojo mamey, se había quejado del restaurante. Las propinas eran escasas y pinchurrientas. Los padres de aquellos niños eran unos clasemedieros amolados por la crisis. ¿Así dijo, clasemedieros?, preguntó Petunia, ofendida. No, le dije, pero es lo mismo. El payaso pidió otro restaurante, uno de colonia menos popof porque ahí, “saliendo el payaso y soltando la risa”. Eso sí lo dijo, le aseguré a mi vieja.
Estábamos en un restaurante de plástico, donde nos desayunamos cada domingo. Petunia leía un libro de Mario Muchnick, los chamacos revistas y las secciones de espectáculos del diario, y yo el suplemento cultural. Es la mejor hora para leerlos porque bebo medio litro de café y paladeo una dona de moka. Luego salimos deprisa a la primera función de la película escogida mediante consenso peculiar. Petunia escoge y yo apruebo. Los chamacos apenas si tienen voz y voto jamás.
¿No estás haciendo ficción?, preguntó Petunia. Después de enajenarte cada semana con Los Soprano ves mafiosos por todas partes. ¿Cómo se te ocurre que los payasos sean manejados por la Camorra mexicana? Ignoro por qué me inquietan los payasos, contesté. Pero tropezarme con ellos cada domingo en el Sanborns de Altavista me revuelve el desayuno. Como los chamacos leen desde niños, ni caso le hacían cuando se acercaba con su sonrisa de Guasón. De pronto una vejiga fálica, con las cuales hace perros salchicha rojos o verdes, rechina cerca de cualesquiera de mis orejas desabrochadas y me desconcentra y neurotiza.
El payaso me inquieta como esos tipos con gafas oscuras. Nunca tengo la certeza de que al mirarlo a los ojos ellos sepan que estoy al tanto del espionaje impune. ¿Será porque los payasos pintados del rostro son como si llevaran una máscara? Quién sabe. Pero sí miré cuando aquella mujer con cara color del humo le apretaba, impía, los bajos. Lo demás no recuerdo si lo dijeron porque de pronto escucho voces de personajes. Como un bing bang cráneo encefálico, reclamando un relato o una crónica.

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GARBANZOS DE A LIBRO

Leonardo Da Jandra
Denuncia persecución
al oponerse a un campo de golf
MARCO AURELIO CARBALLO
El escritor Leonardo Da Jandra declaró que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) lo persigue desde hace cuatro años al demandarlo por una supuesta invasión de terrenos en la bahía de Cacaluta, en Oaxaca. Sin embargo la asamblea de comuneros concedió en propiedad ese terreno, desde 1981, a Leonardo y a su compañera Agar, pintora. El origen de la persecución está en que Da Jandra se ha opuesto a que se construya un campo de golf alrededor de la laguna del Zacate, que dañaría buena parte de la reserva del Parque Nacional Huatulco y afectaría a venados, tigrillos, osos hormigueros, jabalíes águilas pescadoras y pájaros carpinteros. En un artículo publicado en la revista “Día Siete”, Guillermo Fadanelli escribe que Da Jandra obtuvo “la persecución y el menosprecio” al publicar seis libros (“Entrecruzamientos I, II y II”, “Samahua”, “Huatulqueños” y “La almadraba”) dedicados a la tierra donde ha vivido la mitad de su vida.

LOS GARBANZOS
Ignacio Solares dijo que el antídoto al veneno de la barbarie es la cultura, al recibir el Premio Nacional de Periodismo Cultural “Fernando Benítez”… Después de ganar el Premio Herralde con su novela “Casi nunca” (Anagrama), Daniel Sada (Mexicali, 1953) dijo que para descansar de la novela escribe cuentos y que el libro podría estar en el 2010 “si trabajo con disciplina”… “Mi literatura es producto de mi experiencia del mundo y ese mundo procede de dos extremos: el campo mexicano donde me crié y el extranjero, donde aprendí a amar más lo mío y a disfrutar y hacer mío lo otro”, declaró Silvia Molina, a propósito de su novela “En silencio, la lluvia” (Alfaguara). La entrevistó Ricardo Pohlenz… El presidente del Conaculta, Sergio Vela, dijo al cumplir ese Consejo 20 años que se necesita fortalecer mecanismos “para que haya más y mejor turismo cultural”… Acuse de recibo: “Ciclo literario”, números 77 y 78, correspondientes a octubre y noviembre del 2008, dirigido por Lorenzo León Diez con firmas de Alfredo Coello, Stanley Kunitz, Minh Tran Huy, Eva Loechner, Omar Fabián, Tomás Hache, Araceli Mancilla, Kart Hackbarth, Antonio Mestre-Domnar, Susana Wald y Adalberto Moreno, así como del propio León Diez.

marcoaureliocarballo.blogspot.com

11 de diciembre de 2008

JUEVES 11 DE DICIEMBRE

Jueves 11 de diciembre.- Confirmo que el DF está en obra negra. Pulen los muros de lo que era Estadística en el siglo pasado, en Balderas y Morelos. El finillo polvo flota incluso en la línea tres del metro. Así que cruzo a la banqueta sur de Morelos. A media cuadra me topo con Rafael Cardona y Abraham García Ibarra. Éste lleva un abrigo de terciopelo blanco. Cardona va de negro, de los zapatos a la gorra. Hace años me compré una parecida. Estaba leyendo “En el camino”, de Kerouac. Petunia me desalentó. Van a decirte el Cachuchas, dijo. Arrumbé la gorra. Cardona se dirige a Radio Fórmula. Abraham al Club de Periodistas. Vamos a La Habana, les digo. Sólo acepta Abraham. De allá vengo, había dicho. Le digo a Cardona que la Pavita quiere que se lo presente. Ella desea darle las gracias por lo que bien habló de su papá. ¿Quién es su papá?, preguntó Cardona. Pedro de Urdimalas, le digo. Rafael recuerda que Pedro, autor de “Amorcito corazón”, tenía una vaca en la sala de su casa. Quería que sus hijos bebieran leche fresca.
Al entrar a La Habana, me intercepta Salvador Estrada. Dice que está con los del Diario de la Tarde. Me gustaba ese vespertino que desapareció en el siglo pasado. De pronto se para Armando Rojas Arévalo. Saludo de lejos a dos o tres de ellos. Abraham ya se ha sentado al fondo, bajo una tele. Él pide coca y yo café. Llega un tipo. Es un colega de Sonora. No toma asiento. Abraham se despide. Intento corregir un par de Turbo. Llega Mireya Vega, del Conaculta, a quien debo entregarle 29 entrevistas que conforman “Los sentimentales”. Le he dado unas cuantas fotos para el libro. Seguiré buscando el resto.
El café no me ecualiza, desde luego. Me urge un par de jaiboles dobles o triples. Sólo así. En casa apenas he corregido un capítulo breve de mi octavo mamotreto. Petunia ha buscado en media docena de cajas aquellas fotos. Le digo que me interesa una en la que Lola Beltrán y Juanga bailan rock. No aparece por ningún lado. Aturdido he salido a mi cita en La Habana.
Pero al regreso recuerdo este diario. No sé para que me comprometí a cumplir escribiendo a diario, aunque sea unas líneas. ¿Tiene caso? No puedo corregir un mamotreto, escribir una Turbo a la semana y dos columnas más y ¡el Diario!
Pero debo seguir. Me han ofrecido otros espacios. Uno en el “Expresso de Oriente” y otro en “Los periodistas”, así como en radio para el 2009. Sin paga, claro. ¿Cómo se llama ese animal que vive de comer aire? Claro el aire en Morelos y Balderas tiene cuando menos polvillo de piedra.

10 de noviembre de 2008

Lunes 10 de Noviembre del 2008

El siguiente texto lo leí en un auditorio de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) ante cinco personas adultas y medio centenar de preparatorianos desmadrosos:

Identidad, periodismo, literatura, el Soconusco*


––¿Cuál es su nacionalidad? ––preguntó
el comandante Strasser, del Tercer Reich.
––Soy borracho ––contestó Rick Blaine.
––Eso hace de Rick un ciudadano del mundo ––dijo sonriente Renaud, el prefecto de la policía.

Diálogo de Casablanca en el “Rick´s Café Americain”.

Sin duda tuve conciencia de quién era yo, pero en especial de dónde venía, de dónde estaban mis raíces, cuando viví en España. Desde siempre intuí cuál iba a ser mi destino, aunque sí tenía dudas sobre la identidad. ¿De dónde era yo? ¿Del DF, de Chiapas, de la región del Soconusco? ¿Por qué huí dos veces de casa? Lo cual significó también huir de Tapachula. Después de varios viajes, ya de adulto, me amparé en la divisa de muchos aventureros. Aventurero en el buen sentido de la palabra, y en el malo qué caray. Esa divisa consiste en sentirse ciudadano del mundo.
Llevaba autoexiliado en el DF unos tres sexenios cuando viajé a España, pero no actuaba como chilango. La tierruca había sido todo ese tiempo un imán poderoso, si bien había quedado lejos para mí. A una hora y veinte minutos en avión, a dieciocho horas por carretera, a dos noches en tren... Incluso conocí la capital del país antes de conocer la capital del estado. Uno es de donde está la nómina, dicen algunos. La patria lo determina la dieta, dicen otros. Esa frase del ombligo enterrado suena para mí a frase infortunada, pero todavía no sé por qué. Ahora con el uso de las células madres podría hacerse un reportaje sobre ombligos, tan perforados por la moda. Es decir, sobre los cordones umbilicales y su desperdicio.
Así que en España sobrevino la revelación, la epifanía, le llaman. Yo no era de otra parte sino del Soconusco, de la costa de la selva. Lo descubrí soñando. No despierto, uno de los síntomas de la adicción a la escritura. Soñaba dormido con la tierruca, o situado en la tierruca. Mis sueños nunca pasaban por el DF. Se iban directo al Soconusco. Soñaba con su gente, con mi gente, con mis amigos, con el clima, con el mar. Despertaba en Madrid y me asomaba a la ventana y no veía el Tacaná, ¡coño!
Recién alfabetizado, como a los seis años de mi edad, cuando no había tele, aunque sí radio, la legendaria XETS, un ciclón acuarteló en casa a la familia. Vivimos en la Segunda Calle Oriente de 1940 a 1950, antes de mudarnos a Barrio Nuevo, a doce calles al norte, en la Once Oriente y Tercera Norte. Mis hermanas Silvia, María Eugenia y yo nos aburríamos con el encierro en cada ciclón. A Elena le bastaban sus muñecas. Enrique no nacía aún. Excepto haber visto por la ventana, estupefactos, cómo el ventarrón arrancaba un par de almendros de la Segunda Calle Oriente, el monótono ir y venir de las ráfagas de lluvia nos provocaba un tedio infinito. Sin duda mi madre, Enriqueta, se lo dijo a mi padre, Abraham. Así que papá nos llevó a casa varios libros. Me gustó uno sobre la historia de un pirata de ya no recuerdo cuál de los siete mares. El malvado se la pasaba tomando por asalto barcos mercantes. Blandía su espada, atravesaba a las víctimas, las degollaba, y quizá hasta les arrancaba las entrañas y se las arrojaba a los tiburones.
La historia me flechó. Las emocionantes aventuras de los personajes y la actitud perversa del abusivo pirata, las recordaré siempre. La historia versaba, en el fondo, sobre la lucha eterna entre el bien y el mal. No tengo ningún recuerdo de cómo era el capitán, pero jamás olvidaré el rostro siniestro del pirata. La cara imaginada por mí coincidía con su rostro feroz en las ilustraciones del libro. Voy a ser escritor de historias de aventuras, pensé desde entonces. Como ya no hay piratas y no tuve la suerte de bogar ni siquiera en una canoa por las aguas del Pacífico, a veintidós kilómetros al oriente de Tapachula, he escrito sobre aventuras… amorosas. También sobre el episodio peliagudo de haberme casado, la primera vez, con doña Bruja. ¿Hay algo más aventurado para un reportero y narrador que casarse? Lo dudo.
En la actualidad si me preguntan por qué escribo, lo cuento de ese modo, de manera directa y concisa. Es decir, escribo porque a los seis años, al leer una historia de piratas, yo me dije si existe el trabajo de leer y de escribir voy a conseguir ese trabajo. ¿Se imaginan? ¿Una chamba según la cual se la pase uno leyendo y escribiendo en horas de trabajo y… en horas de descanso? ¿Qué podía pensarse en Tapachula de un individuo deseoso de ser justo eso, a mediados del siglo pasado, si ni siquiera había librerías? Pues que estaba lurias, deschavetado… Pero la venturosa circunstancia de leer aquel libro enraizó la vocación de escritor en el terreno fértil, aún no labrado, de mi alma.
A la distancia observo que mi vocación se bifurcó en dos rutas, la del periodismo y la de la narrativa. Pero ¿podría haber sido de otra forma? No. De chamaco vendí revistas y diarios, y de joven mi padre me ascendió a repartidor de las suscripciones. Mientras la ciudad dormía la siesta, yo efectuaba el reparto en una bicicleta, seis meses bajo el sol y seis meses bajo lluvias torrenciales o bajo lloviznas mampas.
Aquí en Tapachula se editaba el Diario del Sur y El Sol del Soconusco. Además disponía del Excélsior y de El Universal, que me ayudaban a establecer diferencias en el tratamiento de los diversos géneros periodísticos. Aunque ignorara a ciencia cierta en qué radicaba la diferencia.
Mi padre tenía en casa una colección de obras selectas de grandes escritores. Siempre a la mano. Sin censuras de su parte aunque también sin orientación alguna. Quizá no había libros prohibidos porque, a esa reducida biblioteca, le faltaban el “Marqués de Sade” y el “Kamasutra”, las “Mil y una noches”, en su versión original, y Henry Miller. Así que yo iba de “El Conde de Montecristo”, de Dumas, y de “Eugenia Grandet”, de Balzac, a “Crimen y castigo”, de Dostoiewsky. De postre leía las páginas deportivas y policiacas de los diarios, del DF por supuesto, y en los diarios locales, la nota roja, toda la primera plana y toda la última.
El fracaso en la escuela fue el detonador de mis escapadas de casa. Reprobé el quinto de primaria y el tercero de secundaria, y años después abandoné muerto de tedio la carrera de economía. Sin embargo hubo otro germen incubado en la niñez y que hizo crisis en la adolescencia. El entorno me golpeaba. La atmósfera en general me asfixiaba. Yo sentía ganas de subirme al primer tren para huir hacia el norte, hacia Nueva York, e iniciar mi proyecto de ser un trotamundos empedernido. Después escribiría mis aventuras excitantes, quizá en Tapachula.
De adulto he tratado de establecer por qué las peores tres horas del día para mí son las que van de la comida al crepúsculo. Todavía no lo he descubierto. Quizá sea un caso para mi psiquiatra… cuando lo tenga. Un caso de personalidad adictiva. Adicto a los libros y al trago. Adicto a las mujeres y a las mojarras. Al salir de la niñez, empecé a ir al cine con mis ganancias en la venta de periódicos. Dos películas diarias en el llamado Teatro Figueroa y tres en el Cine Tapachula. De niño, con mis padres, veía también tres películas en el Cine Lírico, de techo de lámina. Los tres cines ya desaparecidos. A los cuentos y a los novelas empecé a sumar las historias de las películas. Sin querer, siguiendo mis proclividades y guiado por la intuición, me preparaba a ejercer el oficio con el cual había soñado despierto de niño a partir de aquel ciclón. Ya de adulto, poco antes de la hora de la comida, principié la linda tarea de trasegar espumosas sin permitir la llegada del abominable engasamiento. Por supuesto, los compañeros de prepa más avanzados apadrinaron ese rito de iniciación en La Mesa Redonda. Quién sabe qué tanto haya de cierto, técnicamente hablando, cuando digo que crecí los últimos cinco centímetros con la botana de la cervecería de don Pablo Solares.
Después de una niñez dichosa, la asfixia me acogotaba en la adolescencia, aunque no tenía la menor idea sobre las causas. La traidora de mi novia se acababa de casar con su profesor de sexto año de primaria. Pero ¿eso era todo? ¿Nada más esa pérdida, para mí tan monumental entonces como los cinco mil y pico de metros del Tacaná? Medio siglo después opino que también repercutió la conflictiva relación con mi padre, y el dinero y el lenguaje.
En síntesis casi todo el mundo aquí tenía como propósito fundamental hacer pisto. Lo cual denotaba progresar, fundar negocios o explotar cualquier cosa explotable. No importa si mujeres… Acumular riqueza y propiedades y aparecer radiante en las columnas periodísticas junto a las chicas juncales y los chicos biempeinados de la alta sociedad. El pueblo se dividía en pobres y ricos. Lo sé ahora. Los clasemedieros éramos nosotros. Una clase media baja en ascenso. Si no vestías a la moda dispendiosa, si no tenías reloj o carro de equis marca, eras un pobre diablo, un muco. Un “perdedor”, dicen ahora los integrantes de la primera promoción de gringos nacidos en México, ¿o será ya la segunda?
Para sembrar la cultura y que brote y florezca, la sociedad debe pasar antes por varias etapas. El comercio y los servicios, o la industrialización, el desarrollo urbano, las universidades… La cultura llega al último, y es necesario cuidarla, regarla, fertilizarla. Fumigarla para aniquilar las plagas que planean sobre las siete artes o pululan agazapadas en espera de socavarla.
Mi primo el arquitecto Julio Carballo Ancheita sugirió que le pidiera una orquesta sinfónica a un gobernador del estado. Yo iba a entrevistarlo para la revista Siempre! El mandatario contestó “¿Orquesta o desagüe para Tapachula?”. Titubeé. Debí responderle orquesta por como incumplen sus promesas los políticos. Me zafé recordándole que el reportero era quien hacía las preguntas. A casi dos sexenios de distancia, Tapachula sigue sin desagüe, pero ya tenemos una orquesta juvenil en el estado, cuyo pianista es el tapachulteco Guillermo López Espinal.
En cuanto al lenguaje, empecé a dudar de mi cociente intelectual. Yo era un oligofrénico, sospeché. Un babotas. No le entendía a mucha gente y si preguntaba o quería que me explicaran, mis relaciones sociales empeoraban. ¿Por qué razones quería entender con nitidez todo cuanto escuchaba? ¿Por qué no entendía las frases mal pronunciadas o las frases incompletas? ¿Porque soy un perfeccionista? Así que me planteé la disyuntiva de escapar del Soconusco o permitir que se me atrofiara el magín y por consiguiente la lengua.
¿Hubo cambio al respecto en el DF? No del todo. Por ejemplo, al principio, los albures me desconcertaron. Siempre los tuve por una práctica ociosa de la mente. Ya hubiera querido tener sesos de sobra para dominar el cálculo diferencial, o para memorizar las fórmulas de la química. Harto, inventé una respuesta antialbur para todos los casos. Entonces desconcertaba a los albureros porque era como un tapabocazo, y les echaba abajo su perniciosa inspiración.
Uno de mis peores defectos, el de preguntar a diestra y siniestra, iba a servirme como reportero. Me había iniciado en el periodismo al editar un periódico mensual en la prepa. Ese defecto debe haber influido en la escuela, en las clases que reprobé o en las que terminé por no presentar exámenes. No entendía y no preguntaba para no dar lata. Pero es que entre más profundizo, más lejos quiero ir. Para aprender, debes entender primero, obvio. La narrativa acentuó ese defecto. Ahora, reporteando la vida, amplié mi campo de acción. Lo llevé a extremos en los cuales puedo ser insoportable si alguien me contesta la primera pregunta. En correspondencia, ante cualquier pregunta para mí, respondo lo más claro y completo posible. Sólo procuro no caer en el rollazo.
Salí de mi pueblo para, entre otras cosas, curarme de los restos de regionalismo, anidados en las tripas y en el alma. Lo conseguí, creo. También he procurado separar el trigo de la paja. Ahora tengo plena conciencia de que, con escasez (apenas dos diarios y medio centenar de libros), puse en el Soconusco los cimientos de todo cuanto soy, para bien o para mal. Infancia es destino dijo el clásico.
En el DF empecé de reportero porque ese oficio, supuse, me llevaría al otro, al de la narrativa. Disfruté siendo reportero, el oficio más lindo del mundo, dicen los maestros, y por poco me quedo en eso. El trabajo se efectúa con una gran libertad de movimiento. Pero hay otro en el cual la libertad es absoluta, y ese oficio es el de escritor de historias.
¿De dónde vendrá ese espíritu necesitado de actuar en plena libertad? Aparte de los genes, del ADN, el asunto está en haber nacido en el Soconusco, sospecho. ¿Serán así todos los costeños? Pero ¿y si le agregamos a esa peculiaridad el hecho de haber nacido en la costa de la selva?
Cierta vez René Avilés Fabila me invitó a comer en su casa de Tlalpan. Al llegar Petunia y yo nos pasaron al jardín cubierto con un pasto como de California, bien recortado. Vi que René prendía el fuego de la parrilla de carnes. Entonces yo usaba botas, de vaquero urbano porque eran de marca. Uno utiliza tales botas para reportear los actos políticos, donde actúa la infame turba de los búfalos. Los reporteros llaman así a la cargada de acarreados a los actos políticos. En esos actos se corre el riesgo de perder uno o dos zapatos con los pisotones. En aquella comida, me puse al tú por tú con la señora madre de René. Es decir, le entré al tequila para poder brindar porque ella se negaba a hacerlo con mis pálidos jaiboles. Doña Clemencia acababa de darme un gran consejo, apropiado para quien, al escribir, no lo hace a nombre del presidente ni de sus respectivas lombrices. Es decir para quien no escribe en tercera persona del plural como lo hacen los políticos. Por ejemplo cuando dicen: “Estamos aquí reunidos…”, y blablablá. “Los que escriben en primera persona”, dijo la señora Fabila, “deben cuidarse, del yoísmo, pero también del meísmo”. Del ¿qué?, pregunté, aferrado al caballito de tequila, ya bien bolo por el agave. “Con el me, me, me…”, precisó ella.
Los tequilas acababan de calentarme el hocico, hubiera dicho Rafael Ramírez Heredia. Pero yo sentía helados los pies no obstante mis botas Christian Dior. El pasto estaba ya húmedo y, el cielo, negro y sin estrellas. Al hablar, generábamos exhalaciones neblinosas. René y Rosario acercaron la parrilla de los bisteces para caldear nuestro entorno. Doña Clemencia me parecía cada vez más brillante. Ella había sido profesora de literatura. Hablamos de escritores y del oficio de escribir. Se habían ido casi todos los invitados. Quedábamos René y Rosario, doña Clemencia, Petunia y yo. Frío de las quichas, diríamos en soconusquense, tuve la ocurrencia de subir las botas a la parrilla, donde aún fulguraban rojos los tizones ardientes. Si yo hubiera estado en la sala de una casa, debió pensar la señora, habría subido las botas a la mesa de centro. Qué bueno que sirvieron la comida en el jardín. “¿De dónde eres, dijiste?”, preguntó doña Clemencia al verme en una posición como la del héroe Cuauhtémoc, torturado por los españoles, progenitores de nuestros agentes judiciales. Aunque yo sí me sentía en un lecho de rosas gracias a los tequilas. Soy de la costa de la selva, le contesté a la señora, orgulloso y empezando a sentir calientitas las extremidades inferiores. “¡Ah!, exclamó ella. “Ahora me explico… ¡Salud!”
En ocasiones me pregunto si alguien puede reclamar grados de libertad tan altos como en el periodismo (y en la narrativa), o me pregunto en cuáles otras actividades podría uno actuar con tan altos grados de libertad. En mi caso, nomás muerto, claro. Porque imagino el infierno a mi conveniencia.
Por eso no entiendo a los periodistas con la ambición de ser diputados. Les ha de atraer la rutina y el cobro de las dietas. Lo mismo levantar el dedo entre siesta y siesta del perrito, la matutina. Bien curulecos, les dicen por la curul en la cual dormitan. No les importa vivir tres años sometidos al líder que los pastorea y, si cualesquiera de ellos resulta elegido líder de los diputados, les importa un presidente municipal el sometimiento al mandatario en turno. Peor debe ser el caso de los periodistas metidos a políticos en un estado donde prevalece la jodidencia. La entidad federativa de un país de los llamados emergentes por los políticamente correctos. El trato injurioso y humillante del cacique sigue prevaleciendo por estos rumbos, con sus excepciones. Así despojan al pobre de lo último, la dignidad. Sigo sin entender a los periodistas aspirantes a diputados, pero como narrador intento comprender la condición humana. Por ejemplo, es de sabios cambiar de oficio o de profesión. Para ser periodista se necesita gran solidez de conciencia. Mas, para ser reportero, aparte de la conciencia, se necesita un aguante de mulos. En cuanto a los temerosos a ser libres, deben sufrir de un síndrome fatal, así como existe el horror a los espacios abiertos, o el pánico a las alturas.
Pero efectuar cuanto uno quiere, incluso cumplir el deseo de ser diputado, sin que importe el sometimiento al cacique del siglo 21, vestido de traje y corbata, efectuar cuanto uno quiere, repito, es una manera de perseguir y de lograr la felicidad. “Dale chance”, suele decir el ingeniero Roberto Filemón Cruz de León, catedrático de esta universidad, mi ex compañero de prepa, cuando alguien critica a un amigo mutuo. <>, dice Cruz de León, <>. Un político y abogado oaxaqueño declaró en Tuxtla Gutiérrez que la felicidad debe perseguirse de oficio. Sin embargo hace falta acuñar proverbios en favor de la libertad, en favor de ser lo más libre posible. Quizá existan esos proverbios, pero un autodidacto vive con la falla académica de llegar un poco tarde al conocimiento. En mi caso prefiero perseguir de oficio la libertad, a partir de una frase de Flaubert: “La felicidad es algo monstruoso, y quienes la buscan y la hallan son castigados”. Hay otra, de Saramago: “Entre más viejo, más libre. Entre más libre, más radical”.
Aparte de los libros de casa, pedía otros por correo. Al autodidacto, un escritor nos lleva a otro. A veces yo los hallaba por mera intuición en las librerías del DF.
Tardé poco en darme cuenta de que los escritores mexicanos hablaban de la realidad, pero de la realidad de ellos. Leía las novelas de la revolución mexicana como leía las novelas rusas o las francesas, imaginando un mundo lejano y ajeno. Entonces al volver la vista hacia atrás no hallaba a ningún escritor de cuentos o novelas del Soconusco. Vamos, ni de narrativa ni de historia ni de filosofía. Quizá los hubiera pero en bibliotecas particulares. Por eso, cuando el doctor Alfonso Díaz Bullard publicó La choca, su novela, salí corriendo a comprarla y en la primera oportunidad lo entrevisté a él como autor.
Nadie más había a la vista. Eso me desconcertó. Ese desamparo provocó sentirme inseguro. ¿Acaso iba a empezar desde mero abajo? ¿Acaso iba yo a ser si no el primero sí de los primeros? Pronto dejé de hacerme esas preguntas y me puse a escribir. Estaba tardándome. Después, sobre la marcha conocería a dos excelentes narradores de mi edad, a Arturo Arredondo y a Víctor Manuel Camposeco. Ellos también salieron de Tapachula. Ahora hay más narradores jóvenes: Hernán Becerra Pino, Gabriel Hernández, Wilbert Sánchez, Max Elnecavé, Godofredo Rodríguez, José. A. Flores, Rubí Mandujano…, y aquellos a quienes no he tenido oportunidad de conocer. También está Gustavo Gonzalí, que ya no se cuece al primer hervor, como dicen.
Dada la centralización en el DF de los periódicos en los cuales yo deseaba trabajar, no iba a escribir mis historias aquí en la tierruca. Cuando regresaba, recorría los sitios de mi niñez. Incluso compré una casa que me quitó el banco en la primera crisis. Soñaba con tener ahí mi estudio. Llegué a visualizarlo de tal modo que sólo faltaban los muebles. Por la ventana norte vería el Tacaná y por la ventana sur el Pacífico, o la carretera al puerto. Viviendo en el exilio capitalino, sólo necesité venir de vez en cuando. Sin duda, mi temperamento y mi personalidad y carácter se habían forjado ya en la niñez y en la adolescencia. Tanto los buenos años como los malos. A la ciudad la traigo conmigo y viaja adonde viajo yo.
He ubicado muchas historias en el Soconusco, aunque no todas. Sin embargo el resto de historias con personajes de otros rumbos está escrito desde la perspectiva de un soconusquense, medio pulido por los viajes. Esto es algo semejante al enviado especial de un periódico al extranjero. El cronista redacta luego de reportear un suceso, luego de sentirlo con la idiosincrasia de un observador procedente de cierto país. De ese modo, la hechura de la crónica periodística o literaria de un alemán, sobre el derrumbe de las Torres Gemelas de Manhattan, sería muy distinta a la hechura de la crónica de un soconusquense.
Cuando empezaba como reportero en una agencia de noticias, mi jefe de redacción, un español refugiado, Joaquín Sanchís-Nadal, me aconsejó que viajara a la madre patria, en cuanto pudiera. <>, dijo, <>. Cuando pude viajar, viví un año en España. El maestro Sanchís-Nadal tenía razón. En Europa adquirí perspectiva, fijé mi vocación en el alma y empecé a soñar, dormido, con el Soconusco, mi verdadera patria.

*Plática de MAC en el Segundo Festival Cultural del Soconusco, en el auditorio del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Autónoma de Chiapas, en Tapachula, el 6 de noviembre del 2008.
Sus libros más recientes son Morir de periodismo (2008, Axial) y Soconusquenes. Crónicas y semblanzas (2008, Coneculta-Chiapas).
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