3 de diciembre de 2013

Carta de Guillermo Ibarra para MAC

A Carballo:
Alguien le dijo: Usted tiene un parecido a un príncipe lacandon...
Marco Aurelio Carballo, dedica toda su vida a la prensa. Puede decirse que no tiene otro mundo en el universo global de las letras que el de los periódicos y la literatura, ni otros amigos mejores, más leales, perdurables que sus autores favoritos, sus obras y colaboradores que de forma espontánea absolutamente natural acabamos siempre convertidos en sus discípulos.

Y desde luego es mi maestro, probablemente el único verdadero que he tenido en este oficio, pero no solo en éste sino antes que nada en la escuela de la vida.

Desde hace 35 años que comenzamos a trabajar juntos. Hasta esta fecha Carballo ha sido mi redactor,jefe,  director, mi consejero más eficaz, aquel de cuyo criterio uno siempre podía fiarse y de cuyo ejemplo uno nunca terminaba de aprender.

Él y yo sabíamos que los vínculos que nos mantienen son mucho más fuerte de lo que aparentáramos...
pero pese a ser muy visible nuestra amistad son también muy visibles nuestras separaciones por meses, siempre fueron tonterías y quizá debido a neurosis infantiles por las que nos "sentíamos". Pero siempre acabábamos de nuevo hablando de la vida.

Quizás Plexus,  su nombre de guerra en internet,  MAC su firma, gracia expresiva contra su sobriedad y brindis a su invisible e invencible timidez contra mi invencible extroversión y En el fondo quién sabe si cierto compartido egoísmo emocional también nunca nos permitieron efusiones mayores que escenificaran la complejidad absoluta que nos une.

En realidad casi todo lo que sé de periodismo lo aprendí de ellos - los aquí presentes - a su apoyo, a la tutela de Marco Aurelio más que al de ningún otro. El perseverar en esta profesión tan entrañable como canalla durante más de 50 años se dice fácil, suficiente para un homenaje tan merecido como el de hoy y porque a él si no le debemos todo, si mucho.

Carballo, tienes las condiciones necesarias: sabes delegar, escuchar más y mejor que nadie, valorar también el silencio y sobretodo en las redacciones por la inmediatez de nuestro trabajo - en cuyo manejo eres todo un artista Diluías tus ambiciones personales en la dinámica de los equipos que dirigías, a quien siempre atribuías los éxitos conseguidos y de quien nunca dejaste de asumir los fracasos, pese a no ser personalmente responsable de los mismos.

No te gustan los pavorreales en esta profesión, en nuestro oficio, aquéllos que se creen reyes o dioses o más importantes que las personas que iban entrevistas.

Tienes entre sus armas un código ético invencible, además que siempre has sido  un buscador de la verdad y decías: si tu madre te dijo que te quiere, buscar la verdad, verifícalo.
Yo después de eso lo hice e intenté matarla y fallé así q mejor escribí una novela.
 Pero hoy es homenaje al gran reportero, buena persona y amigo único con quien compruebo que nuestro oficio se distingue de otros géneros, primero por citar fuente y luego por dudar de la fuente.

Porque las fuentes no son siempre seguras ni firmes, hay que dudar de ellas porque buscan algo que no es informar.
Alguien me dijo antes del viaje:
"Cafecito en el Soconusco", es el nombre impublicable de la crónica que jamàs verá la luz, sobre ese viaje de mis agradecidos amigos viejitos para "honrar" --con morbosa anticipación-- la memoria de quien aún respira, ojalá q por varios años más porque lo único q espero es que Carballo sea quien escriba mi crónica.  Nadie mejor que Él.
Porque yo vengo aquí sólo por que me gustan los tamales chiapanecos y el café del soconusco.
 Asi q he venido hasta acá por los tamales, por el café, para decirle a MAC lo que ya sabe y para escuchar al docto Cardona y al docto Miguel como honran -con la palabra que tanto y tan bien se les da-- al amigo, como  al hermano  Marco Aurelio la palabra escrita. Y hoy le digo usted tiene ahora parecido con un rey lacandon. Gracias MAC

Saludos.
GIR.

No hay comentarios:

Publicar un comentario