10 de julio de 2013

El NARCISO PERFECCONISTA

PARA LA PRENSA del 10 DE JULIO
TURBOCRÓNICAS
El NARCISO PERFECCONISTA
Marco Aurelio Carballo

Para Amaya Lasa Arana vs Jesús Sánchez Rivera, a partir del 12 de julio

“Si me lees te leo”, es frase que circuló en el ámbito periodístico del siglo XX, para protegerse de los redactores narcisistas que salían a la calle listos a recibir elogios a diestro y siniestro. No esperaban el comentario espontáneo, sino que preguntaban qué les había parecido lo publicado. Como la cocinera que acaba de servir el guisado y pregunta ansiosa qué tal le quedó. A veces había respuestas demoledoras. No pruebo mazacotes, era una, ni papazales, otra.
Hubo imitadores con frases de dudoso ingenio. Estoy leyendo a Homero, era una excusa. Releo a mis clásicos, decía otro y voy apenas en el siglo de oro español. La cosa era sacudirse al latoso busca fans a mansalva. Circuló de manera profusa la respuesta de un redactor de medio pelo: “No estoy leyendo a nadie porque influyen mi estilo y me lo echan a perder”.
Lo cierto es que entre los autores hay grandes lectores que no necesitan presumir sus lecturas. Tampoco acuñar frases para sacudirse a los cretinos caza lectores a fuerza.
Sin embargo podía crearse un personaje semejante al que se protegía diciendo si me lees te leo. Un personaje, Feldespato, que no sólo lea por el placer sino también por razones de trabajo. Entonces en cierta situación declara: “Si tengo que leer una novela, leo una mía, la que esté escribiendo. Si los maestros dicen que el primer requisito de un libro es que debe gustarle al autor, ahí está la justificación. Tendría el privilegio de ser el primero. Los personajes serían a mi gusto. Podría efectuar ajustes de cuenta con personajes desagradables.
Estoy leyéndome, dijo Feldespato en la primera oportunidad. Tiene ventajas. El uso del lenguaje, porque no me gustan todas las palabras, y me desagrada el mal uso del tiempo de los verbos porque no entienda lo que pretendan decirme. Así que si leo lo que escribo de antemano tendrá que gustarme. No he descubierto desventajas. Si las hallo te cuento. El único gusto hallado es corregirme y mejorarme. Quizá es el peor narciso, el perfeccionista. Odio lo mal hecho.


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